Categoría: Buena digestión

Unos labios en la botella de ron

Paula Nevado

Ayer domingo dirigí mi largo paseo habitual hasta el campus de la Universidad Complutense. La Avenida Cardenal Cisneros, que lo parte, no ha cambiado en los últimos 40 años. Solo los comedores del SEU han desaparecido para dejar plantadas en su solar unas grandes oficinas del Santander y, al final, besándose Seguir leyendo

Cuidado con el pasado

Paula Nevado

“Cuidado con el pasado. Cuidado con la nostalgia”, afirma Muñoz Molina cerrando una entrevista concedida los últimos días a El País. ¡Y tanto! Acudir al pasado cuando el presente asusta (la pandemia) es normal y muy humano, porque en él encuentras referencias (momentos) felices; acontecimientos concretos con su principio y Seguir leyendo

Mañana desaparece la urgencia

Paula Nevado

Desconectar en vacaciones es conectar con lo que es imposible durante el resto del año. Todo necesita una pausa, incluso Dios descansó al séptimo día. Estamos en movimiento constante, nos rozamos y agrietamos. Hay materia que se fatiga pasados millones de años y otra, la nuestra, mucho más frágil. Agota Seguir leyendo

Crímenes recuperados

Paula Nevado

¿Qué pasa por tantas cabezas, para que todo el ser al que malgobiernan ataque con pies y manos y la furia del perro rabioso, durante minutos como siglos, a un ser humano indefenso hasta abandonarlo muerto convertido en un pelele? Estos crímenes no son nuevos; continúan siendo inducidos y practicados Seguir leyendo

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.