Etiqueta: Pepe Nevado

Unos labios en la botella de ron

Paula Nevado

Ayer domingo dirigí mi largo paseo habitual hasta el campus de la Universidad Complutense. La Avenida Cardenal Cisneros, que lo parte, no ha cambiado en los últimos 40 años. Solo los comedores del SEU han desaparecido para dejar plantadas en su solar unas grandes oficinas del Santander y, al final, besándose Seguir leyendo

Objetivos posibles

Paula Nevado

Llama la atención (mucho) la determinación del Gobierno de paralizar la ampliación de la tercera pista del aeropuerto barcelonés de El Prat tan solo días después de haberla autorizado. Se suponía que la aprobación de una inversión enorme, superior a los 1.700 millones de euros, y que venía a atender Seguir leyendo

Cuidado con el pasado

Paula Nevado

“Cuidado con el pasado. Cuidado con la nostalgia”, afirma Muñoz Molina cerrando una entrevista concedida los últimos días a El País. ¡Y tanto! Acudir al pasado cuando el presente asusta (la pandemia) es normal y muy humano, porque en él encuentras referencias (momentos) felices; acontecimientos concretos con su principio y Seguir leyendo

Desbarajuste eléctrico

Paula Nevado

Los acontecimientos eléctricos de las últimas semanas nos están confirmando por qué es imposible entender el recibo de la luz. Resulta que ni el Gobierno ni las empresas que nos facturan saben explicarlo. Atendemos mil veces a las declaraciones de la vicepresidenta Teresa Ribera y mil veces nos quedamos in Seguir leyendo

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.