
Escucho por la radio que los lagares manchegos no alcanzan a molturar tanta uva como les entra, que los remolques de centenares de tractores conforman hileras kilométricas delante de bodegas y cooperativas, que hasta los «sinfines» de Felix Solís, en Valdepeñas, anuncian que podrían parar porque ya rebosan sus ciclópeos Seguir leyendo







