
Pujol ha admitido que mantuvo dinero en paraísos fiscales por décadas. Más que una noticia de impacto parece una sensacional revelación literaria. Su alcance tiene un aliento más largo que el que suele crecer en las redacciones periodísticas. El Pujol que se nos descubre no se parece en nada al que conocíamos: es otro. Seguir leyendo









