
¿Quién se atrevería a defender públicamente a Urdangarin?. Nadie que no fuera un loco o un provocador. ¿Quién haría lo propio con el rey?. Muy pocos, acaso su guardia pretoriana y el amplio abanico de devocionarios. ¿Qué ha pasado?. Una compuerta abierta permite el fluir libre de numerosos hedores Seguir leyendo








