En apoyo de Javier Cercas

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Los autoritarios rehúyen el debate, les disgusta porque no soportan a quienes les contradicen con ideas más solidas y datos reales en ocasiones expuestos con brillantez. A ellos les va la tribuna del líder y la arenga que llama a la carga. Los autoritarios, en realidad, quisieran eliminar a todo aquel que no les acompañe en sus marchas (procesiones) por la intolerancia.

Ese vehemente deseo, sin embargo, no llega a colmarlo casi nunca si no es mediante la utilización de la fuerza bruta o la amenaza del cañón. Las ideas democráticas de libertad y concordia social son muy superiores a las suyas y terminan por imponerse aunque, en ocasiones, después de derramar demasiadas lágrimas.

España nunca estuvo libre de esta lepra social tan canalla, pues, muy al contrario, casi siempre en su historia fue cuello para su bota: demasiado clero, aristócratas y espadones de vigilancia permanente. Derrotados por la democracia en las últimas décadas, algunas de sus lenguas más furiosas reaparecen en los últimos años con renovada mala baba.

Los últimos días atizan contra una persona de letras, el novelista y articulista vibrante Javier Cercas. Han lanzado al ruedo de sus mentiras en red el bulo de que pidió públicamente la intervención militar de Cataluña. Tal y como suceden las cosas en estos tiempos – que las mentiras ocupan el lugar de las certezas y la libertad acaba convertida en la principal virtud del látigo – ocurre que una parte muy notable del separatismo catalán hace verdad de la trola y lo lanza al infierno de los traidores. Porque, además, este catalán nacido en la provincia de Cáceres fue entrevistado en TV3, plató exclusivo de los catalanes auténticos. ¡Hasta ahí podríamos llegar!

 

«Apoyar a Cercas es estar cerca de un demócrata valiente».

 

Valga esta nota corta para subrayar cómo – a pesar de tanto desánimo (y silencio) de intelectuales, hombres de la universidad y de la ciencia que no se emplean en público a favor de la democracia – aparecen algunos como Javier Cercas para sumarse a los denunciantes de esa calamidad llamada separatismo catalán.

Sí, algunos se fajan bien regando el papel con la tinta de sensatez y sentido democrático, cuando la mayoría se atrinchera o esconde entre las faldas enormes de la mayoría silenciosa, quizás presa de su mismo hartazgo y miedo generado en este tiempo descaminado. Pero otros no se esconden. Cito en la categoría de literatos, además, a Javier Marías. El escritor madrileño se emplea tan a fondo que, en ocasiones, hasta se desentiende de la frase primorosamente construida, para subrayar con el látigo del adjetivo los males que trae a este mundo la eclosión de tanto forajido desempolvando tronos medievales.

Pero no están solos, hay bastantes más en este desempeño democrático, aunque el crujido de sus textos no suena tanto. Los superan en ruido, aunque quizás no en número, aquellos otros que, como Arturo Pérez-Reverte o Félix de Azúa, culpan a los socialistas del festival de extremismos en que se ha convertido España, aunque no se colocan al frente de la manifestación de las banderas más brillantes. Y está el maestro Savater, que nos enseñó tanto, ahora casi todo él dolor y desencanto. Apoyar a Cercas es estar cerca de un demócrata valiente, lo que no es poco en estos tiempos.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.