Comer república

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

De Cataluña llegan noticias normales los últimos días. Decenas de miles de trabajadores de varios sectores económicos y profesiones (médicos, bomberos, estudiantes…) protestan y reclaman en las calles y centros de trabajo o docentes por cuestiones bien reconocibles y naturales: subidas salariales, cumplimiento de convenios colectivos, rebaja de tasas universitarias… Los catalanes, al fin, son noticia por algo que es común a todas las sociedades democráticas: la reclamación de sueldos y derechos.

Porque llevan demasiado tiempo cabalgando sobre la quimera de la independencia y la proclamación de una  república catalana, otro sueño. Tan ensimismados están en la defensa del embeleco que hasta un consejero de Torra pide a las decenas de miles de manifestantes “que eviten distracciones” y se centren en la pelea por lo que sí es trascendental: la república. Y denuncia que aquello que piden a gritos tantos son solo migajas frente al opíparo festín que traerá la república. Les insta a que se alimenten de república en lugar de algo tan prosaico que también en Cataluña se llama pa i plat.

Estas movilizaciones, no obstante, inquietan sobremanera al gobierno catalán, y sorprenden a los fogoneros del procès ANC, Òmnium Cultural y otros. Por el contrario, animan, quizás en exceso, al gobierno de España y a toda la prensa que rechaza la independencia. Creen ver una quiebra importante en el procès y se exceden en el optimismo de ver una grieta notable en la amalgama de fuerzas que lo impulsa. Las desavenencias existen, pero no es para tirar tanto cohete porque el día de la patrona no ha llegado, ni nadie sabe cuando será.

 

El juicio del siglo

 

Es verdad que el nacionalismo radicalizado que condujo a Cataluña a la locura del 1-O del año pasado se resquebraja. Casi todos sus dirigentes no tienen la prestancia y el aprecio que entonces tuvieron. Se enfrentan entre sí, se debilitan. La CUP en la calle contra todos, el PDeCAT fragmentado entre los “del exilio” y los del interior. Solo crece ERC. La figura de Junqueras en prisión camino va de la santificación; es más que un héroe, más que Macià, Companys y Terradellas juntos. Y, en puertas estamos del “juicio del siglo”, donde esperan recuperar aliento tras “el escándalo internacional que significará condenar a unos demócratas” (sic).

Estamos ante acontecimientos significativos, sí, pero que pueden escamotearse con facilidad a base de dinero, si es que la Generalitat entiende que desvían la atención sobre el objetivo único llamado independencia. Todo parece indicar, no obstante, que el momento más crítico de tensión con los independentistas ya pasó. El diálogo que pedían cara a la galería se les proporciona ahora y se indigestan. Pedro Sánchez lo sabe e insiste. Convocará el Consejo de Ministros en Barcelona en vísperas de las fiestas navideñas.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.