Pedro Sánchez: la mente de un deportista

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Hace algo menos de dos años pregunté a un compañero de Pedro Sánchez, que jugó al baloncesto con él durante bastante tiempo, qué nota de su carácter destacaría. “Su tozudez”, dijo, “su voluntad inquebrantable”, “tiene la cabeza de un deportista de élite hecha para encajar las derrotas y soñar con victorias” y “siempre está dispuesto para ganar”. Parece que acierta su colega en el Ramiro de Maeztu. Lo tumban y vuelve a levantarse como el boxeador agresivo, aunque en su caso nada permite advertir que esté sonado, o todavía no. Expresa la encarnación de una voluntad de acero que la clase política española, buena parte del aparato socialista clásico y casi todo el periodismo político nunca vio. Se le dio por acabado o, en el mejor de los casos, se le comparó con el maquinista impotente que mantenía al PSOE en vía muerta.

Pero ha resultado ser un político diferente. Utilizando la Constitución con la pulcritud del microbiólogo, o sea, de manera impecable, ha tumbado a Rajoy con tal limpieza y rapidez (K.O. constitucional) que el cachazudo gallego solo pudo advertir la violencia del crochet cuando ya estaba tumbado sobre la lona. Pudiera ser que fuera tamaña violencia la que le obligara a refugiarse por horas interminables en un restaurante de ricos próximo al Congreso.  Allí le dieron aire con las viejas toallas del Casino de Pontevedra que siempre le acompañan.

España, como tantos países del mundo en este tiempo, protagoniza acontecimientos novísimos y hasta insólitos en democracia. Nunca hasta el viernes triunfó moción de censura alguna, y nunca un partido formó gobierno con menos de cien diputados; pero a partir de mañana lunes, sí. Y nunca un mismo partido dio vida y remató a un gobierno en menos de una semana, pero el PNV lo consiguió con el gobierno de Rajoy.

 

Nuevo tiempo político

 

Los populares aferrados a su Ripalda político, que no es otra cosa que abrasar con las palabras, insisten en que va a (des)gobernar la antiespaña (no olvidemos durante un tiempo las duras y desdeñosas palabras de Rajoy dirigidas a Sánchez en la tribuna del congreso: “Usted no está en condiciones de formar un gobierno estable”, “usted no tiene una idea de país”, “usted no tiene una respuesta a los retos del futuro”, “usted no puede ser presidente”). Pero lo cierto es que nadie sabe lo que sucederá en tres meses o un año. El pasado viernes, en contra de tantos agoreros, los mercados celebraron la llegada de Sánchez con una fuerte subida de la Bolsa, y el miércoles anterior las grandes empresas españolas, alarmadas, criticaban a teléfono batiente que un gobierno en dificultades utilizara su enorme poder para crispar la vida política gritando a todo el mundo la llegada del lobo social/populista.

España estrena un nuevo tiempo político protagonizado por un autor novel y poco probado. Lo único cierto en este estreno es que el partido político campeón de los casos de corrupción más hediondos ha pagado con fuerte moneda: la salida del gobierno. Y también debe constar que el PSOE nunca fue una formación política aventurera. Todo lo demás está por crearse. Deberíamos estar atentos. Para los  periodistas al menos, hace tiempo que es un tiempo excitante.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.