
Hace unos días, cuando el ministro Montoro se ejercitaba en cómicos esfuerzos de oratoria para explicar en qué había concluido su aventura nefanda de atraer desfraudadores a cambio de una propina para el Tesoro, me vino a la memoria de sopetón (¿a qué se dedicarán algunas de nuestras neuronas?) el Seguir leyendo







