El relato de que Europa se helará en pleno cambio climático

Los buenos y veteranos políticos de todo signo coinciden en que lo más importante de su trabajo es tener (también recuperar) la iniciativa política. Claro que también convienen en la dificultad de mantenerla, si no siempre – imposible -, sí al menos el tiempo suficiente para que te lleve a la victoria electoral. Pedro Sánchez se ha recuperado con claridad los últimos días al anunciar y comprometer en el debate sobre el Estado de la Nación una serie de medidas, sobre todo económicas, que ayudarán a mitigar las dentelladas de la inflación, comprometiendo en ello, además del presupuesto público, parte de los beneficios de empresas energéticas y banca.

El PP, que vivía extasiado en la fanfarria de la victoria andaluza y las encuestas recientes que elevan a Feijóo hasta la presidencia del Gobierno sin necesidad del apoyo parlamentario de Vox, decidió combatir a Pedro Sánchez en tiempo de alarma económica, inflación desbocada y pesimismo energético, anteponiendo y enfrentando las víctimas causadas por ETA a los fusilados por Francisco Franco: mis muertos contra los tuyos. La portavoz popular, Cuca Gamarra, que dio la réplica al presidente, parecía más una vitriólica réplica de un desatado Jaime Mayor Oreja que la representante de la moderada derecha que canturrea Feijóo.

¿Qué le ocurre al líder popular llegado para el sosiego y la concordia política? ¿Para esto echaron en una semana de la presidencia del partido a Pablo Casado? Por cierto, ¿dónde está el sonriente palentino? ¿A qué dedica su tiempo libre? ¿Encontró nuevo cobijo? ¿Dónde?

 

«El Gobierno sale reforzado y toma aliento».

 

Aunque, en realidad, no deberíamos sorprendernos. Como decía el extraordinario cantaor de Huelva Paco Toronjo: “Este fandango lo conocéis tos, po está mu cantao”. El PP volvió a elevar a gran escena la confrontación de unas víctimas con otras, las de ETA contra las del dictador. Una obscenidad que va más allá de lo que cabe en una política democrática sana. Repugnante. Nunca llega el momento de ver cómo nuestra derecha obtura ese túnel tan amplio que le comunica con el franquismo. Sus hermanos mayores de la UCD y algunos de sus conmilitones sí cegaron ese camino hace muchos años, ¿por qué el PP no se mueve después de 47 años?

Con todo, el Gobierno sale reforzado, toma aliento y diluye un tanto ese fatalismo (“estamos perdidos”) que se extendía en sus filas y entre miles de electores. Mas, como confirman los veteranos políticos más atinados, lo difícil será mantenerse en este tono pues la realidad no acompaña. Sin entrar en el cambio climático y sus estragos (ardemos estos últimos días), en frente tenemos, además de la inflación, un Putin en guerra que ya colecciona cabezas (Boris Johnson, Draghi…) y un “abismo energético” que, a manera de llamativa alarma, titulaba en portada ayer domingo El País.

La partida de Europa y la nuestra, por tanto, se juega a bombazos en el territorio de Ucrania. Lo que allí sucede y, sobre todo, lo que puede venir en las próximas semanas será decisivo. Ahora, la gran opinión pública del mundo occidental está persuadida de que en otoño o antes Rusia cortará el grifo del gas y Europa entrará en recesión sin lugar a dudas. Pero también pudiera no ser así, o no de una manera tan dramática. Carecemos de información cierta y seria sobre lo que ocurre entre bambalinas. El gran mundo de la política internacional, la economía global y buena parte de los viejos y nuevos medios de comunicación cultivan la mentira y sus lucrativos intereses. En este tiempo de grave zozobra y guerra, la verdad se le apresa con la intención de que se desvanezca en el mundo del olvido.

 

«La guerra ha puesto a nuestro mundo en alerta».

 

Ello, sin embargo, no impide que dejemos de hacer preguntas. Algunas tan obvias como: ¿De verdad la gran Alemania va a aceptar sin más que Putin, el tirano, la hiele de frío y la arroje por el disparadero de una gran recesión económica? ¿Acaso también Macron, y con él, el conjunto de una UE resignada? ¿Lo aceptarán de forma pastueña Sánchez, Rutte, los polacos, austriacos…? Debemos pensar que se trabaja en otras soluciones diferentes a la de ir mansos y voluntariamente al frío y al parón de la economía europea. Sería la victoria que ni siquiera se atrevió a imaginar el sátrapa ruso: Europa a sus pies sin haberle lanzado un misil, solo con dar media vuelta a la llave del gas. Demasiado fácil.

Esta es la preocupación de gran parte del mundo excitado por el apocalipsis que predican grandes think tanks y relevantes grupos empresariales, y luego replican hasta el hartazgo grandes medios y todas las redes imaginables. Anuncian grandes restricciones, recortes laborales y de inversión, y afirman que cualquier subida de impuestos será repercutida al consumidor.

Las guerras se inician, pero nunca se sabe cuándo acaban. La guerra en Ucrania ha puesto a gran parte de nuestro mundo en alerta y su desarrollo amenaza una gran crisis. Por el momento, quienes más pierden, aparte de ucranianos y rusos, son los europeos. ¿Se van a quedar dóciles haciendo acopio de leña para calentarse el próximo invierno? No es creíble. Si por desgracia una nueva crisis económica llega a Europa porque el conflicto bélico continúa, lo más seguro es que veremos a Feijóo y Pablo Iglesias pugnando por quién lidera el “No a la guerra”.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.