La atracción de la violencia

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Barcelona viene siendo durante los últimos días la capital europea de la violencia callejera. No es exageración ni acusación infundada, solo un hecho real indisimulable. No quiere decir, sin embargo, que por ello la bella ciudad catalana sea única en este tipo de acontecimientos tan desmadrados y rechazables. Tampoco que el independentismo en marcha sea el responsable genuino. Las ensaladas, incluso de hostias, son mezcla de diversos ingredientes procedentes de distintas huertas y despensas, y ahora se preparan en las calles más céntricas de la ciudad de Cerdá, como antes lo fueron en el Milán del Duomo; el Londres de Piccadilly; o el Berlín de Alexanderplatz.

La violencia con sus carreras, pasamontañas y las grandes llamaradas ejerce una enorme atracción sobre millones de personas en todas las latitudes del globo. Es la forma más sencilla y expeditiva de escupir frustraciones personales y sociales sobre aquellos a los que se odia. El violento, además, no necesita especiales motivos para meterse en la harina del puñetazo y la patada. Quizás por ello siempre acuden extraños a la convocatoria de estos combates con la policía. A Barcelona, entonces, llegan diligentes anarquistas italianos y franceses; holgazanes de la calle de Madrid, Bilbao, y puede que hasta de Albacete; y gente chunga del hampa en temporada de ocio. Así que la fiesta destructora de Barcelona no acaba.

 

“Al independentismo no le interesa mantener la llama de la destrucción”.

 

De momento, no a causa de que la policía autonómica, los Mossos, no pueda contenerla o de que el independentismo apriete con firmeza (“apreteu”, “apreteu”, animaba Torra a los CDR), sino porque su convocatoria atrae a muchos más destroyer de los imaginados. De las pasadas de ojo por las noticias que les llegan al móvil; las ráfagas de imágenes de la televisión y el ánimo de los forofos, concluyen que sus golpes al escaparate son la respuesta que se merece este tiempo de violencia capitalista, que ha traído una sociedad desigual y todo eso: la pobreza. Además, ¿a quién no le gusta joder a Madrid, a su gobierno y a los putos ricos?

No obstante, la oleada destructora catalana previsiblemente no continuará haciéndose más gruesa. Al independentismo y otros animadores (desde el anarquismo desclasificado hasta el podemismo en la encrucijada de tener que ponerse corbata o continuar atizando con la onda del pueblo) les interesa mantener la brasa del descontento, pero no la llama de la destrucción. El asunto está yendo tan lejos que Barcelona toda es irritación, y no solo en los despachos de Foment del treball.

Más pronto que tarde, el encapuchado retornará a su guarida de birras, humo lento y excitaciones políticas (y de las otras) por Internet hasta nueva cita. En esa ciudad – otrora salpicada de pistoleros- se mantienen a cubierto con disimulo dos o tres mil nihilistas prestos para echar una mano al caos ciudadano cuando sea necesario. Así que hasta otro momento.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.