La batalla política más triste

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Decrece, con demasiada lentitud, eso sí, la agresividad mortal de la pandemia: menos fallecidos, bajan los ingresos hospitalarios y se dan más altas. Se entreabre la puerta hacia otra etapa: podremos salir a la calle, pasear, hacer deporte y disfrutarlo; y comienzan a abrir establecimientos y comercios. Todo con control: el bicho no ha muerto.

Esta es la realidad, los hechos que pueden comprobarse y ser medidos. Sin embargo, no lo parece; muchos no lo creen y denuncian la situación a gritos. Así que la pandemia mengua pero la crispación política continúa en alza. Las consecuencias económicas y sociales de la plaga por la covid-19: un país, un continente, casi todo el mundo suspendido durante dos, tres… y más meses, son y continuarán siendo catastróficas durante bastante tiempo.

Debemos prepararnos, entonces, para sobrevivir al segundo acto de nuestro drama romántico más ayuno de mística y héroes del mundo. Pronto a Pedro Sánchez – el hombre muerte, el enterrador –  se le colgará un nuevo título: el que arruinó a España arrastrándola hasta su mayor desolación histórica y transformar su piel en algo parecido, en versión gigante, al erial de despojos que dejaron las tropas napoleónicas cuando nos “visitaron” a bayoneta calada, tronadas de pólvora y metralla y escupitajos en los ojos.

 

«La batalla política más cruenta tras la muerte de Franco».

 

Así que poco podrá variar el aire retenido y pútrido de nuestro proscenio nacional. Derecha y ultraderecha, con la ayuda tronante de tanta prensa, propaganda y mentiras, no van a cambiar; así que todo dependerá de la resistencia de Pedro Sánchez, del PSOE y de quienes ahora les apoyan. Entramos en el acto más crudo de la crisis de la covid-19, el de los seis millones de parados (o más). A muchos responsables políticos y económicos llegarán a temblarles las piernas de tal manera que tendrán la tentación de salir huyendo. No habrá acuerdo para la reconstrucción del país. Las derechas no ven a las salas de sesiones del Congreso de los Diputados como lugares para el debate, el acuerdo y la votación, sino únicamente como palestras donde ejercitarse en la estocada al adversario.

Pasado el verano sabremos cómo termina la dramática partida: si todo concluye con una crisis política imparable o el gobierno y sus apoyos aún mantienen fuerzas suficientes para continuar resistiendo. En todo caso, aguante la izquierda en el gobierno o acabe abatida sobre la moqueta, habremos asistido (también, en parte, participado) a la batalla política más triste y cruenta que se dio en España tras la muerte de Franco, ya que una parte de nuestro país quiso abrasar a la otra lanzándole las Furias de la mentira y el odio parapetadas tras el escudo de la muerte y la pobreza. ¡Menudas credenciales!

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.