Hablar para hablar

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Hoy lunes 9 se encuentran en el Palacio de La Moncloa Pedro Sánchez y Quim Torra. La reunión tiene morbo. La altísima crispación que levantó el procés en los últimos meses llevó a pensar a la mayoría que el gesto rutinario de hablar en política no se llegaría a producir nunca con los catalanes. La tensión entre Madrid y Cataluña llegó (y en gran medida se mantiene) tan lejos que los independentistas solo entendían de ruptura y Madrid de ley y orden. Pero todo se mueve, incluso las rocas.

La llegada del PSOE al gobierno, la machacona insistencia del PSC en tender puentes y, por qué no, la milagrosa aparición de un cierto sentido común, vienen cambiando el clima dominante de ofuscación y desafío por un ambiente algo más respirable. Para que se note algo diferente, ha bastado que: uno, algunos separatistas empezaran a observar que el procés les conducía a un callejón sin salida, cárcel y huídas, mientras su “amada” Cataluña se precipitaba hasta la ruina; y dos: que el Gobierno de España decidiera tomar la iniciativa política, hasta ahora en manos del Tribunal Supremo, y llevar el mando de operaciones a donde realmente corresponde que es la presidencia del Gobierno.

Unos y otros necesitaban destensar el grave conflicto, y ha sido el gobierno de Madrid quien ha tomado la iniciativa de tal manera que parece que estuviera cediendo solo él, en tanto Torra y sus mentores no se movieran en absoluto. Pero, en realidad, el Gobierno no ofrece nada que esté más allá de la prudencia y de la Constitución; porque nada debe ser excepcional en este tanteo salvo ceder en la cuestión de la independencia. Y hasta ese lugar los socialistas no llegarán nunca.

En realidad, Madrid no ha concedido nada. O sí: su disposición a hablar de todo sin cortapisas. Y esta actitud ha sido muy celebrada por el independentismo “pues el Gobierno permitirá que Torra defienda el derecho de autodeterminación de Cataluña ante el presidente Pedro Sánchez”. ¿Importa demasiado esta circunstancia? Es seguro que gobiernos anteriores han hablado sobre este asunto en numerosas ocasiones, lo que ocurre es que siempre se silenció. Lo relevante no es hablar de independencia, sino aceptarla o consentirla.

 

Carrera de fondo

 

El problema catalán, a pesar de la distensión que aparece, a pesar de que se abra un diálogo bilateral entre Barcelona y Madrid, e incluso si el panorama judicial tornara menos borrascoso en los próximos meses, continuará bravo durante largo tiempo. Y la única forma de conllevarlo es practicando el diálogo. Porque aquí no vale la táctica del avestruz. Mantener vivas y activas las trincheras que cavaron el procés y las torpezas de Rajoy solo conduce al empobrecimiento de España.

Pero el valiente y comprometido empeño del presidente Sánchez y el amplio equipo de consejo y apoyo que le acompaña puede encallar a pesar de hablar de todo y  explorar todos los caminos de salida posibles. Incluso en ese caso habrán sido positivos los pasos que se están dando y los que a buen seguro vendrán en los próximos meses. Madrid, en la peor de las hipótesis (la ruptura de nuevo) siempre podrá acreditar que lo intentó todo. Entonces las palabras de los separatistas tendrán mucho menos valor y no serán creídas ni dentro ni fuera de España como ahora lo son en ciertos ambientes políticos y sociales. Se ha iniciado una carrera al sprint que necesariamente debe continuar siendo de fondo.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Cerrar

Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.