La melodía del mundo sube el tono

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

El experimentado periodista Lluís Bassets escribía el pasado jueves 22 en El País, a propósito del nuevo escándalo de Facebook, lo siguiente: “Primero se quedaron con las noticias. Luego con la publicidad. Hicieron lo mismo con los impuestos. Ahora son propietarios de los gustos, sentimientos e ideas de los ciudadanos”. Y es a causa del comercio delictivo con estas últimas sustracciones (qué pensamos, cómo actuamos, qué emociones nos mueven) por lo que se le pide cuentas en serio y por primera vez al poderoso Zuckerberg, dueño de Facebook, WhatsApp y mil empresas más que atrapan a medio mundo con su red de telas de araña tan efectivas. El Congreso norteamericano lo llama a declarar, también lo exige la Cámara de los Comunes británica y Bruselas anuncia un impuesto sobre ventas en Europa a las  tecnológicas.

Sí, por primera vez parece que se les coloca en un cierto aprieto al obligarles a responder, cuando en la última década son ellos quienes vienen haciendo todas las preguntas. Además, ¡eureka!, en Amazon crecen las huelgas de trabajadores. ¿Estará pasando algo? Puede, pero nadie atisba quién estaría alimentado una cierta oposición sobre los poderosos y sus empresas de la comunicación y el big data. Porque parece decidido que la empresa del futuro (que ya está aquí) pasa por sus manos y depende de sus conocimientos. Y aquella que no se suba al nuevo Carro de Elías de los algoritmos está muerta.  O sea, que la mayoría de las empresas del mundo engrosan la lista de espera para el achatarramiento.

 

El riesgo de los socialdemócratas

 

Y en estas, los gobiernos han desaparecido, o casi. Sin movernos de España, es palpable que la derecha política española, nuestro gobierno, nada hace en esta materia (también en numerosas más) y espera a ver cómo actúa Bruselas para orientarse; Ciudadanos se engolfa en otra ambición: alcanzar la Moncloa; y el partido morado se le reconoce sólo por el mazo que golpea contra todo. ¿Y los socialdemócratas? Aquí encontramos la mayor decepción. Encararse con los tiempos difíciles para buscar el mejor acomodo para los débiles, y hacerse fuertes en las ideas de la libertad y solidaridad, los hizo fuertes y útiles dentro del espectro de la izquierda europea.

Ahora se disuelven en cutres conflictos internos aquí y en toda Europa cuando tan cerca tienen el tajo que podría redimirles. Atemperar el rumbo de la nueva economía global y tecnológica y desenmascarar a tanto dictador como amanece, debería ser casi su única misión. Porque sus banderas de siempre: la igualdad, el empleo, la protección social y cultural para todos están, una vez más, en grave riesgo.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.