Etiqueta: Pepe Nevado

Tánger y la fiesta del cordero

Paula Nevado

Tánger es una ciudad que más que crecer, vuela. Es una enormidad de avenidas, con sus casas en orden, en el norte húmedo y buen aireado de África. Sus frondosas colinas, que iluminan al mar circundante, se vienen poblando de grandes bloques de viviendas de razonable volumen, en tanto que Seguir leyendo

Septiembre

Paula Nevado

Desde el balcón del primer día de septiembre se ve un patio institucional, político y económico que no sorprende; es más o menos el que podía preverse antes de la modorra de agosto: una derecha airada decidida a hacerle la vida imposible al Gobierno, y éste, empeñado en buscar los Seguir leyendo

Amor y Sexo: la huida (III)

Dibujo de Paula Nevado

EL VESTIDO NARANJA   El vestido naranja lo levanto: debajo hay una gruta, son dos grutas -el vértigo, una nube-, entrar en otra calma, un sol de aceite. Dos pizcas, dos minucias enormes no son pizcas, son dos garbanzos de agua masticable igual que se mastica la vida en tus Seguir leyendo

Amor y Sexo: la huida (II)

Dibujo de Paula Nevado

ORACIÓN   Habítame, penétrame. Sea tu sangre una con mi sangre. Tu boca entre a mi boca. Tu corazón agrande el mío hasta estallar. Desgárrame. Caigas entera en mis entrañas. Anden tus manos en mis manos. Tus pies caminen en mis pies, tus pies. Árdeme, árdeme. Cólmeme tu dulzura. Báñeme Seguir leyendo

Amor y Sexo: la huida (I)

Dibujo de Paula Nevado

COLLIGE, VIRGO, ROSAS   Niña, arranca las rosas, no esperes a mañana. Córtalas a destajo, desaforadamente, sin pararte a pensar si son malas o buenas. Que no quede ni una. Púlele los rosales que encuentres a tu paso y deja las espinas para tus compañeras de colegio. Disfruta de la Seguir leyendo

La Naturaleza, Los Campos, Los Reencuentros (III)

Dibujo de Paula Nevado

ALTA TRAICIÓN   No amo mi patria. Su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos, cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias figuras de su historia, montañas —y tres o cuatro ríos.   José Emilio Pacheco

Cerrar

Acerca de este blog