Jueces conjurados

A estas alturas de siglo, estamos más que sobrados de noticias volcánicas, falsas o amedrentadoras, pero no dejan de aparecer algunas sobresalientes por su calado. Ayer, el diario El País titulaba en portada: “Lesmes trata de impedir la conjura para bloquear el Constitucional”. Conjura, según la RAE, es un acuerdo secreto contra el Estado. Así que está bien empleada la palabra en este titular tremendo, ya que según el redactor de la noticia, José María Brunet – un veterano y reconocido periodista -, un sector ultra del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) “quiere castigar al Gobierno incumpliendo el mandato legal de nombrar a dos magistrados del TC”.

Así que parte del gobierno de los jueces, uno de los tres grandes poderes del Estado, se conjura para incumplir una ley aprobada por el Parlamento y va contra el mandato de la Constitución y las leyes que de ella dimanan, que obligan a la remoción del CGPJ cada cuatro años después de unas elecciones generales.

Aterra el significado de esta rebelión o amotinamiento. Los gobiernos de Polonia o Hungría batirán palmas y todo el radicalismo populista lo vivirá como una epopeya feliz. No es para menos: un grupo de la cúpula judicial española contra las leyes del Estado, en confrontación directa con el Ejecutivo y las resoluciones del Parlamento, apoyado o alentado por la oposición de derecha, PP, y la extrema derecha.

 

«Se viene construyendo el monstruo del totalitarismo en España».

 

Puede que sea el acto de insumisión más grave desde el plantón del independentismo catalán en octubre de 2017 y, más lejos en el tiempo, de las amenazas e intentos golpistas de los 70/80. En aquellos momentos, todo el arco parlamentario democrático se opuso con firmeza contra ellos pero, en esta ocasión, la derecha no. Es difícil discernir qué es más grave: si el intento de bloqueo constitucional por los jueces o la actitud del primer partido de la oposición. ¿Juegan a lo mismo? ¿Vale todo para tirar al Gobierno? Muchos piensan que más grave que la tizonada de los jueces es el aliento que el PP le presta.

Sin querer o queriendo, en el mismo tiempo de grave crisis económica mundial, pandemia por covid después; y de inmediato, una guerra en Europa, se viene construyendo el monstruo del totalitarismo también en España. Cuidado: se está jugando más allá del fuego, es la misma democracia la que se cuartea deliberadamente y sin pesar alguno de su parte. El presidente del CGPJ, señor Lesmes, cuatro años auto prorrogado en el cargo, levantó ayer la voz en la apertura del año judicial rogando un inmediato acuerdo entre Gobierno y oposición para la renovación del Consejo. Fuera de atril aseguró a la prensa que no se iría sin que el CGPJ diera sus dos nombres para la renovación del Tribunal Constitucional y que dimitiría si no se renueva el órgano de gobierno de los jueces. Lo único nuevo es que está más irritado que en los pasados años. Feijóo, presente en el acto, se mantuvo en sus trece: modificación de la ley por la que se forma el Consejo antes de nada. Y el Gobierno, sin saber qué ficha mover para que el PP se mueva.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.