La poesía como un arte insurgente

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Hoy, el espacio del articulo habitual lo cedo a modo de homenaje póstumo al gran poeta norteamericano Ferlinghetti, fallecido hace unos días cuando había rebasado el siglo. Fue más conocido como editor y divulgador de la poesía de los malditos de la contracultura norteamericana de los sesenta:  Kerouac, Corso, Ginsberg… que como poeta. Pero en su tierra vendió libros por centenares de miles. Fue un rupturista épico, un poeta que incorporó la grandeza poética de Walt Whitman a la batalla contra el todo de una legión de jóvenes universitarios emocionados por el jazz y que, en ocasiones, buscaban su inconsciente más onírico de la mano del LSD. Su  largo poema LA POESÍA COMO UN ARTE INSURGENTE está hoy tan vigente como cuando se publicó. Habla de las obligaciones del poeta, al que sitúa como el imprescindible relator moral del paso y la acción del hombre sobre la naturaleza, y su implicación, casi siempre cruel, en la construcción de la historia de la humanidad.

 

LA POESÍA COMO UN ARTE INSURGENTE

 

Lawrence Ferlinghetti

 

Te estoy enviando señales a través de las llamas.

El polo norte ya no se halla donde solía estar.

El destino manifiesto ya no se manifiesta.

La civilización se autodestruye.

Némesis golpea a la puerta.

¿Para qué sirven los poetas en épocas como éstas?
¿Cuál es la utilidad de la poesía?

La condición del mundo pide auxilio para que la poesía lo salve.
Si aspiras a ser un poeta, crea obras capaces de responder al desafío de los
tiempos apocalípticos, aun cuando esto signifique que tu tono sea
apocalíptico.

Tú eres Whitman, eres Poe, eres Mark Twain, eres Emily Dickinson y Edna St.
Vincent
Millay, eres Neruda y Mayakovsky y Pasolini, eres un norteamericano o un
extranjero, puedes conquistar a los conquistadores con palabras.

Si aspiras a ser un poeta, escribe periódicos vivientes. Sé un reportero del
espacio exterior que envía sus despachos a algún editor supremo que cree en
la total revelación de los hechos y tiene un bajo umbral de tolerancia ante
la mentira y sus mierdas.

Si aspiras a ser un poeta, experimenta con todo tipo de poéticas, rotas
gramáticas eróticas, religiones extáticas, efusiones paganas hablando en
lenguas, rimbombante discurso público, escritura automática, apreciaciones
surrealistas, monólogos interiores, sonidos hallados, delirios y
enojos -para crear tu propia voz, tu voz que subyace allí, una voz límbica,
tu voz original, una voz primal.

Si dices que eres un poeta, no te quedes sentado ahí nada más. La poesía no
es una ocupación sedentaria, no es la práctica del “sentados, por favor”.
Párate y tírales con lo que tengas.

Tienes que desarrollar una visión amplia, cada mirada un atisbo del mundo.
Expresa la
vasta claridad del mundo exterior, el sol que nos ve a todos, la luna que
derrama sus sombras sobre nosotros, los quietos estanques en los jardines,
sauces donde canta el oculto zorzal, el atardecer que cae sobre las riberas
del río, y los grandes espacios que se abren hacia el horizonte sobre el
mar… la alta marea y el canto de la garza real… Y la gente, sí, la
gente, en toda la tierra, hablando las lenguas de Babel. A todas ellas dales
una voz.
Tienes que decidir si el canto de los pájaros canta el éxtasis o la
desesperación, así sabrás si eres un poeta trágico o lírico.

Si aspiras a ser un poeta, descubrí una nueva manera para que los mortales
habiten la tierra.

Si aspiras a ser un poeta, inventa un nuevo lenguaje que todos puedan
entender.

Si aspiras a ser un poeta, habla las nuevas verdades, aquellas que el mundo
no puede negar.

Si aspiras a ser un poeta, esfuérzate en transcribir la conciencia de la
raza.

A través del arte, dale un orden al caos de la vida.

Crea nuevas noticias.

Escribe más allá del tiempo.

Reinventa la idea de la verdad.

Reinventa la idea de la belleza.

En la primera luz intensidad poética.
En la noche intensidad trágica.

Escucha el rumor de las hojas y la música de la lluvia.

Apoya tu oreja sobre el suelo y escucha el movimiento de la tierra, el
surgimiento del mar, y los lamentos de los animales que están muriendo.

Concibe el amor más allá del sexo.

Cuestiona todo y a todo el mundo, incluyendo a Sócrates, que cuestionó todo.

Cuestiona a “Dios” y a sus amiguitos en la tierra.

Sé subversivo, cuestionando constantemente la realidad y el status quo.

Esfuérzate en cambiar al mundo de tal manera que ya no habrá necesidad de
ser un disidente.

Hiphopea y rapea tu camino hacia la liberación.

Intenta ser un animal que canta, que se ha transformado en el proxeneta de
un rey pacifista.

Lee entre las vidas y escribí entre las líneas.

Tus poemas deben ser algo más que avisos clasificados para los corazones
rotos.

Un poema debe cantar y volar con vos o será un pato muerto con un alma en
prosa.

Un poema lírico debe elevarse más allá de los sonidos hallados en la sopa de
letras.

Escribe las palabras de los astrónomos que han visto con Heinrich Olber el
sitio donde todo es luz.

Recuerda que “la noche, unas pocas estrellas” tiene más fuerza poética que
todo un catálogo de los cielos.

La imágenes en tu poema debieran ser jamais vu, nunca déjà vu.

Las palabras pueden salvarte allí donde las armas son inútiles.

Decide si un poema es una pregunta o una declaración, una meditación o una
protesta.

Reinventa a América y al mundo.

Trepa la estatua de la libertad.

Desconfía de la metafísica, confía en la imaginación y refertilízala.

En lugar de intentar huir de la realidad zambúllete en las carnes del mundo.

Si dices que eres un poeta, cántalo no lo conceptualices.

No permitas que se diga que una imaginación indolente ahogó la basura de tu
corazón.

Reúne nuevamente la narración de una historia y la voz viviente.

Sé el narrador de grandes historias, incluso de las más oscuras.

Dale una voz a las calles sin lengua.

Convierte las palabras comunes en poco comunes.

Peléate con el destino del hombre como lo hacen los amantes celosos.

Besa el espejo y escribe sobre él lo que ves y oyes.

Poeta, sé el espía de Dios, si Dios existe. Artista, retrata su ojo, si es
que tiene uno.

Sé un oscuro ladrador frente a las carpas de la existencia.

Observa la rosa a través de anteojos con los colores del mundo.

Sé un ojo entre los ciegos.

Baila con los lobos y cuenta las estrellas, incluso aquellas cuya luz aún no
ha llegado aquí.

Sé inocente, no seas cínico, como si recién hubieras aterrizado sobre la
tierra, asombrado al observar el sitio donde has caído.

Cuestiona con un corazón puro el inescrutable significado de las cosas y
nuestro destino tragicómico.

¿Tienes el don del encanto y estás rodeado del asombro? ¿Tienes el loco
sonido?

Sé un tonto zen.

El brillo de sol de la poesía lanza sombras. También tienes que pintarlas.

Nunca podrás ver u oír o sentir demasiado. Si puedes soportarlo.

Lucha para recobrar la inocencia del ojo de la infancia.

Compone sobre la lengua, no lo hagas sobre la página.

Como un budista, escucha el ritmo de tu propia respiración.

Bajá la voz y habla desde tu pecho, no lo hagas a través de la nariz.

Cuando leas tus poemas, no trates de romper los cristales de las ventanas
del barrio vecino.

En este arte, no tienes maestro de canto, salvo tu oído interior.

Serás tan grande como tu oído. Si éste es de lata, mala suerte.

Igual que los humanos los poemas poseen defectos fatales.

Canta, ¡Hola!

Escribe un interminable poema sobre tu vida en la tierra o cualquier otro
lugar, una poesía más grande que la vida.

Un gran poema deberá nacer de la suma de todos tus poemas, registrando más
que la superficie de la realidad, más que “aquello que pasa por la ventana”.

Halla la realidad más allá de sí misma, si existe tal cosa.

Tu lenguaje debe cantar, con o sin rima, para justificar que éste sea en la
tipografía de la poesía.

Tienes que hacer algo más que poesía de “la palabra hablada”, haz poesía de
la “palabra cantada”.

Apoya tu voz en un instrumento musical o otros sonidos y deja que tus poemas
florezcan en canto.

Escucha a los cantantes folklóricos del pasado y del presente que son los
verdaderos poetas del canto.

Lee entre las líneas del discurso humano.

Haz que tu mente aprenda a recorrer el camino alrededor de tu corazón.

Tu vida es tu poesía. Si no tienes corazón escribirás poemas sin garra.

Elude lo provinciano, busca lo universal.

No talles piedras. Sumérgete en el mar buscando la poesía, cada poema un pez
con vida.

Di lo indecible, haz visible lo invisible.

Piensa subjetivamente, escribe objetivamente.

Persigue la literalidad de la imaginación. Lo concreto es lo más poético.
Imagina largos pensamientos en breves oraciones.

Si aspiras a ser un poeta no pienses que los subterfugios del pensamiento
son poesía.

Tres líneas cualesquiera no hacen un haikú. Se necesita una epifanía para
que se produzca.

Luego de una lectura de poemas no te sometas a una sesión de preguntas y
respuestas. La poesía excita las mentes. Las preguntas y respuestas rebajan
la poesía a prosa. ¿Acaso le preguntan a un cantante folk que explique sus
canciones?

Como un campo de girasoles, el poema no debe ser explicado.

Si un poema debe ser explicado, esto es el fracaso de la comunicación.

Un poeta no debe discutir el arte de la poesía o el proceso creativo. Es más
que un secreto del oficio, mistificándose en sus misterios.

Lo que diga un poeta acerca de su trabajo es una defensa que no debería
llevar a cabo.

¿Quieres ser un gran escritor o un gran académico, un poeta burgués o un
poeta radical en llamas?

¿Puedes imaginar a Shelley asistiendo a un taller de escritura?

Sin embargo los talleres de poesía pueden desarrollar comunidades de amistad
poética en el corazón de América, donde tantos pueden sentirse solos y
perdidos pues no hallan espíritus afines.

Si tienes que enseñar poesía golpea la pizarra con la tiza de la luz.

Ninguna idea, sólo en los sentidos. Nihil in intellectu quod non prius in
sensu.

Si aspiras a ser un gran poeta, relaciónate con poetas que piensen. Son
difíciles de hallar.

La poesía del pensamiento se abstiene del éxtasis.

Lee a los novelistas épicos, los poetas proféticos, los grandes contadores
de historias, las grandes mentes.

Frecuenta las librerías.

¿Qué tienes en la mente? ¿Qué piensas hacer? Abrí la boca y deja de
balbucear.

No tengas la mente tan abierta, pues se te puede caer el cerebro.

Transfórmate en una mente nueva y hazla más nueva aún.

Barre lejos las telas de araña.

Cultiva la disidencia y el pensamiento crítico. El primer pensamiento puede
ser el peor pensamiento.

Persigue la ballena blanca pero no le claves el arpón. En lugar de ello
captura su canto.

Otórgate permiso para realizar deslumbrantes vuelos de la imaginación en
fantásticos planeos.

Tienes que ir más allá de las grandes expectativas y las más terribles
profecías que todos albergamos.

Si aspiras a ser un gran poeta, sé la conciencia de la raza.

Resiste mucho, obedece menos.

Desafía al capitalismo con su disfraz democrático.

Desafía todos los credos políticos, incluido el populismo revolucionario y
el socialismo patotero.

Considera el sufismo, especialmente su éxtasis tántrico en el cual la poesía
compuesta en la lengua es la guía hacia el corazón y también hacia el alma.

Glorifícate en el pesimismo del intelecto y en el optimismo de la voluntad.

No soples burbujas de desesperanza.

La poesía es semilla y pimpollo, no es una ramita.

Fúmala para volarte.

Genera alegría colectiva frente al rostro del desaliento colectivo.

Libera secretamente todo ser que veas en una jaula.

Libera a los pobres y enfurece a los déspotas.

Haz sonar tu grito bárbaro sobre los techos del mundo.

Grazna el gran graznido.

Siembra tus poemas con la sal de la tierra.

Defiende a los tontos y locos.

Observa la eternidad en los ojos de los animales.

Observa la eternidad, no una próxima noche, sino esta noche.

Expresa lo inexpresable.

No seas demasiado complejo para el hombre de la calle.

Sé un ave de canto, no un papagayo.

Sé un canario en la mina de carbón. (Un canario muerto no es solamente un
problema
ornitológico.)

Sé también un gallo que despierta al mundo.

Escribí poemas breves con la voz de los pájaros.

El canto de los pájaros no es producido por máquinas. Dale alas a los poemas
para que vuelen hacia las copas de los árboles.

No complazcas, muy particularmente no complazcas al público, ni a los
lectores, ni a los editores.

No halagues a la Mente Media de América ni a la sociedad de consumo. Sé un
poeta no un mercachifle.

No desmerezcas a los académicos que sostienen que el poema debe contener
integridad, armonía, radiaciones, verdad, belleza, bondad.

Hazte al mar en barcos, o trabaja cerca del agua, y rema en tu propio bote.

¿Por qué escuchar a los críticos que no han producido grandes obras?

No produzcas poesía por metro.

No escribas segundas versiones de las realidades virtuales.

Sé un lobo en la majada de corderos del silencio.

No patines en la cáscara de banana del nihilismo, incluso cuando escuches el
rugido de la nada.

Tienes que llenar el oscuro abismo que bosteza detrás de cada rostro, cada
vida, cada nación.

Haz un poema de cada una de tus experiencias y sobreponte a la miopía del
momento actual.

Atrapa instantes, cada segundo es una pulsación del corazón.

Oculta tu celular y estate aquí y ahora.

Busca lo permanente en lo evanescente, en lo que huye.

Haz ondas permanentes, y no sólo en las cabezas de las mujeres, estilizadas
en la peluquería.

No juegues con tu bigote en sótanos desesperanzados escribiendo boberías
incomprensibles.

¿Por qué vivir en las sombras? Hazte un lugar en el barco del sol.

No permitas que digan que tu poesía es una mierda.

No permitas que digan que tu poesía es para los pájaros.

Ríe a carcajadas de aquellos que dicen que tus poetas son unos inadaptados o
terroristas potenciales y un peligro para el estado.

No permitas que digan que tu poesía es una neurosis de la cual muchos no se
recuperan.

Ríe de aquellos que dicen que toda la poesía ha sido escrita por el espíritu
santo y que tú eres solo un escritor fantasma.

Nunca, nunca creas que la poesía es irrelevante en las épocas oscuras.

No permitas que digan que los poetas son parasiti.

Ríe de aquellos que sostienen que la poesía es subvencionada por la
Inseguridad Social.

No les creas cuando te dicen que nadie invierte una moneda en la poesía en
el mercado de valores de nuestra cultura de los casinos.

No abras tu boca, salvo que tengas la urgencia del canto.

Si no tienes nada que decir no lo digas.

No sermonees de este modo. No digas No.

Búrlate de aquellos que dicen que vivís en el mundo de los sueños. Sueña tu
propia realidad. Acampa en las riberas de la realidad.

Ríe de aquellos que te dicen “Escriba prosa, joven, escriba prosa”.

Sal de tu ropero. Ahí adentro hay demasiada oscuridad.

Ten el valor de ser un insurgente poético no violento, un antihéroe.

Templa lo intemperante de tu voz con la compasión.

En las viñas de la ira cosecha las uvas para hacer el vino nuevo.

Recuerda que los hombres y las mujeres, seres sufrientes, viven el éxtasis y
el dolor infinitamente.

Levanta las persianas, abrí tus cerradas ventanas, eleva el techo, retira
las cerraduras de las puertas, pero no arrojes los tornillos a la basura.

No destruyas el mundo si no tienes algo mejor para reemplazarlo.

Desafía a Némesis, la diosa vengativa, la diosa de la envidia.

Comprométete con algo más allá de vos mismo. Demuestra tu pasión.

¿Si pudieras arrebatar la fama de las llamas, dónde estaría tu arco
ardiente, dónde tus flechas del deseo, dónde tu incendiado ingenio?

Cuando el poeta se baja los pantalones, su “ars poetica” como sus nalgas
deben ser evidentes, abriéndole el paso a las erecciones líricas.

Las clases dirigentes comienzan las guerras, las clases bajas combaten en
ellas. Los gobiernos mienten. La voz del gobierno no es la voz del pueblo.

Habla. Actúa. El silencio es cómplice.

Se el tábano del estado, pero también su luciérnaga, su bicho de luz.

Y si tienes dos piezas de pan, haz como hicieron los griegos, vendé una y
con la moneda del reino compra girasoles.

¡Despiértate, el mundo está en llamas!

Que tengas un buen día.

 

Traducción de Esteban Moore, para Prometeo Buenos Aires, Diciembre, 2008.
Lawrence Ferlinghetti (Nueva York, 1919) era poeta beat, editor y fundador de la casa editorial City Lights Books.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.