¿Podemos comer?

Teresa Muñiz. Desdibuja el verde lo intacto. 130 cm x 130 cm. Año 2005
Fotografía: Teresa Muñiz. Desdibuja el verde lo intacto. 130 cm x 130 cm. Año 2005
Teresa Muñiz. Desdibuja el verde lo intacto. 130 cm x 130 cm. Año 2005
Teresa Muñiz. Desdibuja el verde lo intacto. 130 cm x 130 cm. Año 2005

Nuestro amigo Juan Turbau se jubiló el 31 de octubre último. Invita a cenar en su casa a los íntimos. Es un hombre embriagado por el júbilo. Dos magníficos blancos, Belondrade&Lurton, de Rueda, y Morlanda, del Priorat, y dos tintos, San Vicente de 2006 y Reja Dorada, un Toro de los hermanos Remesal. Una comida elaboradísima ¡qué parmentier de hongos, por favor! y todas sus palabras en la noche que surgen como de una selección de canciones de amor. No es para menos, tiene salud, infinitas ideas y proyectos para seguir creando y fabricando sus esculturas de hierro, aluminio y loza. Además, nos anuncia con alborozo que también Leoncio se jubila, en febrero; él es el herrero amigo que le acompaña los últimos treinta años en la fragua de sus espirales de hierro y el “izado de esas lanzas hasta el infinito” que son sus ultimas obras (recuerdo, herencia o inspiración de Julio González, “el mas grande”). “El taller de Talavera va a arder como nunca”, sentencia.

Patricia prueba el Morlanda blanco.

-¿Juan, qué vino es éste? Es una joya: intenso, floral… Esta riquísimo.

– Es del Priorato. Casi todo de garnacha blanca. Se lo están currando.

Estamos en la terraza. Es el 1 de noviembre y aún la borrasca del norte no atiza.

– ¡Qué mesa ha preparado! ¡Si parece tal que un restaurante de lujo! ¡Qué ensalada, los langostinos quieren salirse de la fuente!

Quien habla de esta manera es Julia. Rebelde, segura, simpática. Le acompaña su marido Jesús. Silencioso, correcto, bebedor. Cuentan que escribe poesía en secreto, aunque él no lo admite. Rodrigo, el mayor de todos, economista del estado, también jubileta, no espera al taco de bacalao que vendrá de segundo plato y se aplica un buen copazo de San Vicente de 2006. “No me he podido resistir –dice a modo de excusa– es de los mejores vinos que he tomado nunca. Y como Juan se las estira tanto esta noche…

Y no habló más durante la cena salvo cuando ésta vencía y para sentenciar.

Tanbien llegan, tarde como siempre, Sonia y Andrés. Son los mas jóvenes del grupo, aún les queda un puñadito para los cincuenta. Son amables, positivos y están en la pomada. Él viene arreando:

– Juan, ¿qué, dilapidando los ahorros por si acaso a los de Podemos les da por sablearnos los patrimonios?.

«El Aceros», como moteamos a Juan, está en lo suyo. Sonríe y repasa con una espátula brillante los bordes del pastel de frutos del bosque que acaba de sacar de la nevera.

– Venga, vamos a sentarnos. ¿Estáis todos servidos de vino?

– Yo no, clama Sonia.

– Toma el blanco del Priorato, está delicioso. Y continúa. Pues yo no haría risas con lo de Podemos. Menudas cosas dicen.

– Ya será menos. Cuando se vean en el poder se cagan o se dejan seducir por él. No me los creo, tercia la Julia de pelo alborotado y hermoso.

– ¿Qué no te los crees?. ¡Quiénes son increíbles son todos los demás!. ¿Adónde han llevado el país? Cada día más pobre y los españoles más indignos. Porque los Pujol es para avergonzar a toda una generación y lo de los sobres de Génova un macabro vodevil.

– Hágase la paz, haya paz, corta el escultor y arquitecto de la Comunidad de Madrid recién jubilado. La ensalada de langostinos y aguacates es un invento mío… Le he añadido al aliño tradicional parte del jugo de los hongos al preparar el parmentier. A ver si averiguáis de donde es el vinagre tan suave y aromático.

– Pase lo que pase -comenta el poeta que se niega a reconocerlo-, nos lo tenemos bien merecido. Porque lo increíble es que aguantemos al Gobierno con esta resignación ovejuna. A lo mejor el bofetón que se merece se lo damos todos con la mano de Podemos.

– Pues yo no daré la bofetada con esa mano –responde Julia– todavía espero a ver si se recomponen los socialistas, porque si después de los que hemos conocido, y la historia ha confirmado, la solución de los males de España y de Europa pasa por los comunistas, yo me apeo en esta estación.

– Juan, ¿dónde has comprado los langostinos?, pregunta Sonia. Están riquísimos; hace tiempo que no los como tan frescos y tersos.

– Se los pido al pescadero del mercado. Son caros, pero muy buenos.

– Creo que el vinagre es de una bodega muy especial que hay en Haro, ¿me equivoco?

– Muy bien, Patricia, has acertado. Pero como…

– Me regalaron una botella las pasadas navidades. Por cierto, ¿sabes que echo unas gotas siempre que hago legumbres?. Les da un gusto estupendo.

– A los socialistas no hay quien les levante el lomo de la lona, continúa Andrés.

– Bueno, la chica del sur y Pedro Sánchez pueden hacer un buen tándem…, comenta Julia

– Si un tándem cargado de ERES.

– Claro que todos tienen mierda, pero es que la derecha es la misma mierda.

– Chicos, hemos venido a cenar. Habéis venido hasta mi casa para festejar mi júbilo, dejar de hacer rodar por la mesa tanta basura de tertulia…

– ¿Podemos comer?, vocea Rodrigo desde un extremo de la mesa.

– Es lo que estamos haciendo, le responde una Patricia cándida.

Y Rodrigo musita este furor: “Me esta entrando una acidez…”

(Ah, había olvidado anotar que Rodrigo no vota desde 1989).

TERESA MUÑIZ es asturiana pero hecha en Madrid, donde estudio en laEscuela de Bellas Artes de San Fernado, y vive. Crea y enseña pintura desde siempre. La abstración, el color, la determinación y el misterio son los puntales de su obra. Admira algunas de sus pinturas en su web.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.