Todos a Dieta

Teresa Muñiz. "Jardín". Acuarela y temple sobre papel. 75 cm x 57 cm. 2007
Fotografía: Teresa Muñiz. "Jardín". Acuarela y temple sobre papel. 75 cm x 57 cm. 2007
Teresa Muñiz. "Jardín". Acuarela y temple sobre papel. 75 cm x 57 cm. 2007
Teresa Muñiz. «Jardín». Acuarela y temple sobre papel. 75 cm x 57 cm. 2007

Es increíble la resistencia del ser humano a ser razonable con las cosas de comer (y tantas otras, claro). Ante la mesa, el sentido común se esfuma casi siempre, dejando al hombre cual desmayada criatura conducida en exclusividad por sus apetitos. Sólo le detiene la saciedad máxima o el estiramiento peligroso de la cartera. Es por ello que los vendedores del crecepelo de las dietas alimenticias hacen sus agostos vendiendo libros o llenando consultas. Son legión los expertos en desinflar barrigas y decenas de millones las personas dispuestas a diluir celulitis. Si entramos en internet, observaremos que se anuncian, o asoman, múltiples métodos para adelgazar. La mayoría absurdos y enfrentados unos a otros: come carne, no comas; bebe agua, no bebas… Hay que ver las locuras que escriben sobre la maldad de las carnes, la pasión máxima por las verduras e inevitablemente, el sufrimiento y la angustia que transpiran estas prácticas. Todos los meses de enero, abril y septiembre los charlatanes de la dieta llenan sus consultas de buches inflamados, papadas prominentes y culos en cartuchera. Todos suplican lo mismo: quiero perder kilos.

De igual maná de indigestos se atestan los gimnasios (nuestras grandes ciudades tienen parecido número de estas instalaciones que Buenos Aires, la reina del aerobic y las ensaladas), las verdulerías y miles de tiendas de té e infusiones. La receta es: verduras, carreras e infusiones que te lleven al váter ocho o diez veces día por lo menos. O sea, se cambia la desmesura de ingerir cuarto kilo de queso, con sus correspondientes cañas, en el aperitivo, el arroz bien preñado de magro de cerdo, todo bien regado de rosado o tinto, y al final puesto a buen recaudo con doscientos gramos de tarta selva negra, por dos kilos de verdura (lechuga, tomate… sigan ustedes), medio kilo de jamón de york, mil infusiones meonas y ríos de sudor, con su correspondientes dolores articulares y de huesos, sobre la cinta. Todo, eso sí, por la salud y el bienestar.

Nadie parece conocer al enorme bromatólogo que fue Grande Covián: «Come de todo pero no te pases con nada. Sonríe en la comida y habla con los tuyos. Luego, si puedes, date un paseo y piensa en tus cosas». Esta es la receta que la mayoría parece no querer oír, seguramente porque es demasiado sencilla para creérsela o porque el mercado se encarga de demolerla ya que no le trae negocio. Sólo se escucha en la consulta de los médicos de cabecera razonables y en esas cocinas donde aún cacharrea la abuela que cocinó en el fuego de la chimenea o con carbón. De estas venerables anotamos palabras tan juiciosas como estas: «No me gustan los platos grandes, pues se sirven raciones que nos sobran. Ni tampoco los pequeños porque siempre tenemos la tentación de repetir». «Repetir plato es de mal gusto. Come lo justo de todo y bebe poca agua durante la comida». » No abuses del alcohol comiendo. Haz como los ingleses, toma el gin tonic a media tarde y el coñac en ocasiones». «Disfruta de la comida con todos los sentidos: observa, huele… Que nunca te venza el ansia que todos llevamos en la boca». Sí, consejos claros, rellenos de sentido común y experimentados como saludables a lo largo de siglos, pero a los que no hacemos puñetero caso. Porque las cañítas del aperitivo no se perdonan por nada en el mundo y la belleza de tantos chicos y chicas dándole al músculo en el gimnasio, no solo se disfrutan sino que nos ponen. Eso es: gana la vida y sus pasiones.

TERESA MUÑIZ es asturiana pero hecha en Madrid, donde estudio en laEscuela de Bellas Artes de San Fernado, y vive. Crea y enseña pintura desde siempre. La abstración, el color, la determinación y el misterio son los puntales de su obra. Admira algunas de sus pinturas en su web.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.