La Confesión

Muchos políticos y estudiosos del gobierno y su entorno piensan que el episodio Gürtel, que se derrama sobre las cabezas del PP como la mierda, tendrá consecuencias electorales negativas para el gran partido de las derechas españolas. Creo que se equivocan de nuevo. La corrupción dentro del PP, hasta el momento, ha tenido el efecto contrario: motiva a su electorado, le enardece con rabia y se lanza contra los socialistas pues cree que están detrás de todos los episodios de denuncias contra los suyos, y además, los detesta y, en ocasiones, es el odio la principal emoción que los enlaza con los herederos de Pablo Iglesias. Por otra parte, los conductores de la estrategia popular conocen bien el remedio para desactivar posibles dudas que pudieran existir en alguna parte no significativa de su electorado. Sólo necesitan aventar algún caso nuevo  o antiguo de corrupción socialista para que aquellos de lo suyos que albergan algún reparo se sosieguen definitivamente. Un amigo siquiatra sostiene que el embeleco del socialista corrupto ejerce sobre el electorado popular un efecto similar al de la confesión en el buen católico: le quita peso, le alivia, le hace sentir mejor, en suma. Por tanto, votará al PP con determinación y sin dudas. Cosa distinta son los efectos reales que sobre la vida ciudadana tiene el ser gobernados por corruptos. A mitad de legislatura no te salva de la náusea ni una buena confesión.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.