Madrid es una hemorragia

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

La presidenta de la Comunidad de Madrid es todo un fenómeno, el cuerno torcido del unicornio, un desencuentro histórico, la burla de los ignorantes y el capricho de quien anda con la cabeza y piensa dando traspiés. Esta mujer es el bochorno y la rechifla, la prima inocente de la niña del exorcista y la repartidora de frases deconstruidas que solo pueden sonar bien en los oídos a gente como Bolsonaro.

“¿Cómo se puede cerrar Madrid?”, se preguntaba hace unos días. Ya le dieron la respuesta. Los barrios pobres de Madrid y sus pueblos más al sur son, para sus ojos, esas favelas que ha visto por televisión. Quizás por ello pide auxilio, por persona interpuesta, al presidente Sánchez – “el enterrador” -, para pedirle que envíe a la policía (muchos maderos azules) al otro lado de esa muralla de clases de la M-30, allí donde Madrid es también un poco china, marroquí y sudamericana del altiplano, es decir: extranjera, pobre y peligrosa.

Esta mujer, sin embargo, no es todo el problema. Ella es solo la torre negra, pétrea e inmóvil, de la partida de ajedrez que juega esa musaraña que tiene por ideología y que solo conoce la palabra enemigo. Ni siquiera es binaria como algunos de sus eficaces y admirados jefes; camina a saltos con un solo pie aunque no es el caballo negro de la partida de ajedrez, sino la torre de vigilancia ya desmochada a causa de su impericia, radicalidad mal orientada y persona ayuna del más mínimo talento político.

 

“Ahora, la ira ciudadana cambia de barrios”.

 

En este desastre sanitario, político y de imagen pública (el mundo ve a España mayormente por lo que ocurre en su capital, Madrid) también la oposición política falla con estrépito, al igual que los medios de comunicación y la sociedad civil, organizada o no, aunque tan bien agarrada al altavoz chirriante de las redes sociales. ¿Qué hace cualquier oposición que se precie de tal en un país democrático cuando en un debate general sobre el estado de su comunidad la presidenta/e no habla en su discurso del único problema que incendia su territorio? Ocurrió la pasada semana en Madrid, y la señora Díaz Ayuso salió de la Cámara de Vallecas como si tal cosa: vestido largo vaporoso y risitas en el cabello.

La pandemia de la covid, que en su primera oleada de infección y muerte no consiguió más desbordes políticos que el incremento de la crispación y la división política crónica, puede llevarnos en esta asegunda oleada por senderos más pedregosos y de peligro. Ahora, la ira ciudadana (con base cierta, ojo) cambia de barrios. La movilización del sur de la comunidad se pone en marcha y pronto se verá hasta dónde llega.

Igual lo que ocurre era la con secuencia que buscaban quienes preparan el guiso a la presidenta mientras ella se peina de inacción y palabras aturulladas: la confrontación radical con el otro a la manera de Trump o Bolsonaro. En estos tiempos de desconcierto y miedo, el desprecio y la destrucción del contrario político se premian con votos. Al doctor Montes y su equipo, sin ir más lejos, los abrasaron como espetos en la batalla más nauseabunda que lanzaron contra el hospital  público de Leganés. El anestesista del Severo Ochoa, al cabo, logró salvar su honor en los tribunales, pero la sanidad pública madrileña desde entonces no deja de sangrar sin que nadie tapone la hemorragia.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.