Desvergüenza

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

En los últimos días leyendo o viendo por televisión las diferentes entregas del caso Cifuentes y su máster, casi siempre me vienen a la mente las palabras desvergüenza o desvergonzada. El papelón que viene interpretando esta señora -hasta ahora acompañada de su partido- no puede ser más bochornoso (vergonzante). La presidenta de Madrid mintió durante varios días con maneras arrogantes, traspasada de soberbia y arropada con las mejores galas de la insolencia y aún la amenaza. Todo de vergüenza, vergonzoso.

Un cargo público de gran relevancia, y con proclamadas apetencias de ir a más, negando ante todo el mundo hechos probados y conocidos, denunciando una conspiración contra ella y luego criminalizando a quienes los hicieron públicos, no debería permanecer durante demasiado tiempo al frente de una institución, de cualquier institución por mínima que sea. Pero ahí sigue ante la repulsa general y haciendo aún más picadillo la carne electoral tan magullada de su partido. Nadie lo comprende salvo quizás quienes no atienden al sentimiento de vergüenza y se aferran solo al poder como el único valor importante sobre la tierra.

Este episodio daña más al PP (y por extensión a todos los políticos) que el caso Gürtel. Porque va más allá de acaparar dinero público: se inscribe dentro de las grandes patologías humanas tan bien descritas por dramaturgos y poetas.

Una mujer, que sabiendo como nadie que ha sido descubierta, urde en horas un montaje para construir un relato que lleve a creer que la mentira es la verdad y que si, no obstante, alguien alberga alguna duda, que pida explicaciones a la Universidad Rey Juan Carlos, pues fue la secretaría del rector la que acreditó que todo lo que se lanzaba contra ella era falso, vale poco moralmente. ¿Qué hace una señora de esa catadura presidiendo la Comunidad de Madrid? ¿Se merecen los madrileños una presidenta que les  mienta?

 

Morir matando

 

Aunque lo peor de todo no está en el destrozo político y el presumible traspiés electoral próximo de los populares, pues, al fin y al cabo, otras personas y otros partidos vendrán a gobernar. Lo más nocivo es el reguero de sospechas que deja. Ahora su partido, para demostrar que no es sólo Cifuentes la que miente (eldiario.es cree haber acreditado que viene amañando su historial los últimos 25 años), exige que se investiguen las hojas de servicio de todo el mundo.

Hemos entrado en la caza del doctorado inexistente, el máster misterioso, el postgrado ambiguo, el… que tantos parecen exhibir y nunca necesitaron demostrar que eran ciertos. Y se anuncia amplia cosecha de liftings curriculares entre los más sonados políticos y también entre los discretos.

Esto se llama morir matando. La sospecha sobre los políticos alcanza su cenit. Aunque lo que nunca nadie había advertido hasta ahora es que la bicha de la sospecha se colaría por las salas rectorales, los departamentos y aularios universitarios. Algunos ya han avanzado un titular con anzuelo apto para mil mordidas: “Nuestras universidades están hoy como ayer fueron las cajas de ahorros, podridas”. ¡Hasta dónde nos llevará nuestra adición al flagelo!

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.