Medio ambiente: asignatura mayor

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Hablo de memoria y puede que baile algún nombre o fecha, pero no creo estar equivocado en el fondo. La primera persona nombrada con rango de Directora General de Medio Ambiente en un Gobierno de la Nación fue Concepción Sáez. Sucedió en el primer gobierno de Felipe González y fue nombrada por Julián Campo, ministro de Obras Públicas. Se le recibió como se atiende a lo exótico: una guinda, un adorno, una extraescolar semanal, ni siquiera una maría. Pero molaba. Claro que, desde este primer nombramiento, nunca se apearía más de los organigramas ejecutivos y fue clonando con rapidez en gobiernos autonómicos y municipales.

Aquellos pioneros venían, bien de las guerras contra el ICONA y sus ingenieros agrónomos (franquistas), bien de la lucha contra las nucleares. Eran muy mal vistos. Los perroflautas en tiempos de rock and roll. En los años ochenta, junto a los socialistas y la movida, apareció Greenpeace. Un acontecimiento. Chicas y chicos valientes que combatían en vivo contra aquellos que vertían en el océano residuos nucleares encerrados en bidones de cemento, o se situaban en la línea de lanzamiento de arpones contra las ballenas. Pronto atracan su barco en nuestros puertos o lo fondean en las costas para denunciar vertidos venenosos (Portman, por ejemplo).

Empezaron a llamar la atención demasiado y el sistema los señaló como enemigos del progreso, primero, y del empleo poco más tarde. El movimiento ecologista, no obstante, seguía creciendo. Denunciaban con el mismo ímpetu que empresas y poderes públicos trataban de silenciarlos (o comprarlos). Así las cosas, los responsables de Medio Ambiente, ya empotrados en los gobiernos, comienzan a recibir dentro parecidos desdenes y bofetadas a los que se administraba a sus amigos ecologistas fuera. Las batallas internas fueron y continúan siendo muy fuertes (que se lo pregunten a Teresa Ribera y su movida con el gas oil).

Hubo un tiempo de relajo al acceder Aznar al Gobierno. Nombra a su más íntima enemiga, Isabel Tocino, nada menos que Ministra de Medio Ambiente. Ésta presenta, poco después, su plan de acción política vestida de pastorcilla pija: tirabuzones rubísimos en el centro de un paisaje idílico de verde y ovejas pastando. No era una ministra de Medio Ambiente, era mucho más: la madre postiza de Heidi. Tocino desapareció de la política profesional tras su paso por esta cartera para dedicarse a ganar dinero en altas instancias financieras y empresas donde se defendía lo nuclear.

No fue el caso de Cristina Narbona. Esta veterana guerrillera socialista se tomó desde el principio muy en serio “esto del medio ambiente” y, claro, generó no pocos conflictos en el gobierno de Rodríguez Zapatero, donde fue ministra, y antes. Ella es la partera política de Teresa Ribera, la próxima vicepresidenta, toda decisión, firmeza y hasta intransigencia cuando trata de materias de su incumbencia.

 

«En medio ambiente vamos por delante en conocimientos y conciencia»

 

Que Pedro Sánchez la eleve de rango es todo un triunfo, no solo para ella, sino para una causa que viene defendiendo desde hace décadas. De asignatura opcional, que se da en el patio del colegio, a troncal. Ahora comenzarán a ser otros los ministerios que deberán adaptarse a las políticas que marca la transición energética y el cambio climático; ahora, el desarrollo industrial, tecnológico, la innovación y el empleo vienen también de la mano del medio ambiente.

Tiene el nombramiento de la inminente vicepresidenta Ribera otra lectura muy significativa de índole política y práctica: el presidente la saca del grupo de los “ministros que obedecen” y la sitúa en el más selecto de los que resuelven los asuntos difíciles con él. España pretende colocarse así en vanguardia europea en una materia donde sí somos alguien y que, al cabo, es casi la única en la que los europeos podemos destacar en el concierto político y económico mundial, porque perdida la batalla tecnológica (somos un sándwich entre USA y China), en ésta vamos por delante en conocimientos y conciencia.

Ah, y el vicepresidente Iglesias, que tutelará el cumplimiento de los Odeeses, hablará con una igual. Aquí no debe esperar obediencia o acatamiento, solo colaboración.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Cerrar

Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.