El rabo de la zorra

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

En aquellos años en los que España era más rural que urbana, al hombre hábil, despierto e imaginativo que destacaba en cualquier materia intelectual o negocio hasta llegar a fascinar, se le recibía en modo exclamativo con la frase “¡Quién le coge el rabo a esa zorra!”. En los últimos tiempos nuestro paisaje urbano, tan veloz y nervioso, se ha poblado de zorras que, ayudadas por las velocísimas redes excitadas desde el teléfono móvil o el ordenador, realizan negocios multimillonarios en nanosegundos o confunden a naciones enteras con 280 caracteres de un tuit.

La penúltima sorpresa nos llega desde Bruselas, el flamante informe del Observatorio Europeo sobre Drogas advierte de que los narcos utilizan cada vez más las nuevas tecnologías para extender su negocio. “Los grandes capos vienen generando estructuras cada vez más horizontales donde manda la agilidad del teléfono móvil, las redes sociales, los servicios de mensajería instantánea tipo Whatsapp o Telegram, los pedidos a través de páginas ocultas de Internet, los pagos en criptomonedas…”, leemos en El País del viernes día 7.

Así que el camello deja de chistar por lo bajini: “Costo, costo”, “Rayitas muy finas, muy finas” en los dédalos oscuros de los centros urbanos venidos a menos. Ni las más adiestradas y coordinadas policías son tan eficaces, pues la droga, en especial la cocaína, comienza a llegar al domicilio y despacho profesional en un sobre color crema perfectamente sellado que trae un propio en Uber o Cabify.

 

Mudar más que la piel

 

Las organizaciones mafiosas de la droga mutan hacia la digitalización como cualquier negocio puntero del momento. Los Pablo Escobar o Sito Miñanco, arriesgados y románticos proveedores de dolor y muerte, van uniéndose a la legión de jubilados del mundo; en su lugar, jóvenes ambiciosos y atildados varados en mansiones soleadas o altos apartamentos de lujo acristalados a los cuatro vientos dispensan su mercancía pulsando unas pocas teclas en el ordenador.

Otra valla de concertinas y ametralladoras que salta el malo volando sobre el lomo hipnótico del byte. Las policías – ya lo saben – no tienen más remedio que adaptarse a sus nuevos usos para atacarlos, así como mudar ellos mismos algo más que de piel. También el debate nunca resulto de la legalización de la droga (o su ordenación, al menos) debe revolucionar inevitablemente sus argumentos. Ahora parece que definitivamente no habrá puertas que puedan contener este mercado casi infinito.

Llevamos más de tres meses, y puede alargarse varias semanas más, haciendo planes de Gobierno. ¿Cuántos mensajeros habrán cantado al conserje entorchado de oros: “Un envío urgente para el señor X”? La policía aún no lo sabe.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.