Chaves Nogales

Vocean los hombres del tiempo que este fin de semana continuará el soleado frío que nos acompaña los últimos días de enero. Es buen momento para que veas en la pantalla más grande que tengas de ordenador (o acaso, derives hasta el televisor) el documental que comparto. Habla de un periodista español para la historia: el sevillano Chaves Nogales. Fue un plumilla republicano y liberal al que le gustaba andar y contar, que se olvidó de escribir en primera persona del singular y olió el mal (el fascismo en España, el nacionalsocialismo en Alemania, la pezuña de Stalin) nada más verle la cara. Nuestra guerra civil lo arrojó de España y murió en Londres escribiendo y hablando para la BBC antes de que cayera Berlín. Pero había dejado escrito, junto con miles de reportajes y crónicas, la Biografía de Juan Belmonte, una obra maestra, y A Sangre y Fuego, el fresco más deslumbrante jamás escrito sobre aquella guerra española. Luego su memoria fue sepultada por la dictadura de Franco durante 50 años hasta que la Diputación de Sevilla de la renacida democracia editó sus grandes obras para asombro de intelectuales, periodistas y toda clase de gentes que gustan de la verdad por derecho. Disfruta y recuerda.

Más información sobre el documental: aquí

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2 comentarios en “Chaves Nogales”

  1. Muy bueno Pepe.
    Gracias por la información y la «culturización» que supone para algunos ignorantes como yo en este tema.
    Gracias otra vez.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.