Buen verano

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

El sol, la playa, el monte, los amigos, los recuerdos, más sexo, largos paseos, el atardecer, la tormenta, la siesta, la desgana, la risa, la caricia, la mirada, la excursión, el bocadillo, el agua y los refrescos, la tortilla, las ensaladas, las latas, el melón, la sandía, la conversación, las emociones, las preguntas, los juegos, aquella muchacha que nos gusta, aquel chico que también, los nietos, la perra, las avispas, la parra, las olas, el boquerón, el moreno, los morenos, el vendedor ambulante, la baratija, el teléfono, el teléfono, el teléfono, la carta de amor, la del adiós, el poema,  el libro, todas las series, las emociones nuevas, el despertar lento, la claridad, el canto de los pájaros, la algarabía de la calle, el helado, la cerveza, las rosaledas, los jardineros,  fuentes y árboles, la muralla derruida y la reconstruida, la madriguera del león, el jeep por la sabana, la romería, el avión, la aventura, el pescadito, el chuletón, el traspiés, el Betadine, la indigestión, los periódicos que nada dicen, la televisión ruidosa (y zafia), carretera y manta, un parador, la playa solitaria, la nutria, la juncia, el aliso, el chapuzón, los altramuces, pensar en él, pensar en ella, comer lentamente, espantar las moscas, desesperar con el camarero, con la cuenta, soñar todos los amaneceres, desprogramarte, aburrirte, escuchar, no atender, maquillarte, maquillarte, los excesos de una noche y la siguiente, el ibuprofeno, la charla con el cura y con el mecánico, ¿para qué valen los ayuntamientos?, la suciedad, la tapa pésima, el vino raspón, muchas risas y cumpleaños feliz, la calle, la calle, la calle, los veladores, y ahora a dónde vamos, las ensaladas de tomate, de lechuga, de rúcula, de aguacate, de…, la sangría industrial, el vermut industrial, el cubata industrial, el tomate de Justo y las berenjenas de Alijo, el aguardiente clandestino, la bossanova, el baile, Vetusta Morla y The Smasking Pumpkins, el oso del Canadá, el géiser, los fiordos, la tundra desde el tren, yo no me muevo de aquí, los ojos verdes, ¿quieres bailar?, otra copa, y otra, las golondrinas de la mañana, la calandria, el rabilargo, la fruta picada, el higo que no madura, la ciruela que se pasó, hamacas que huelen a Agatha Christie, mangas japoneses  y espetos, imposible aparcar, para qué madrugar en agosto, el teléfono que no para: vacaciones y trabajo, las estrellas, la sábana de la madrugada, quedan pocos días, la puesta de sol, el viento y los bambúes, el croar de la noche, el grillo cebollero, maullidos, gazpacho siempre y agua fresca. Verano.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Cerrar

Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.