El fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, debe estar pasando su quinario también. Muchos sostienen que esa confusión y permanente enredo en los que aparece envuelta la Fiscalía se deben a su debilidad de carácter, «a que escucha demasiadas voces dispares y se pierde». Otros, sin embargo, sentencian que hace demasiados Seguir leyendo
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