Azúcar: el mal absoluto

Teresa Muñiz
Fotografía: Teresa Muñiz

La intolerancia de nuestras sociedades, que se licúan, ha encontrado un nuevo agente patógeno causante de grandes males: el azúcar. Como ayer ocurrió con el tabaco, el terroncito del café de cada día se nos presenta como la ración de cianuro que ingerimos de ordinario por inconsciencia. Ante el alud de ira dulce que despeñan los medios de comunicación infectados por las redes, no es posible la réplica por parte del hombre desnudo y aislado en que nos convierte esta paradójica sociedad global.

La penúltima ventisca, imposible de batir, la trae un señor anónimo hasta hace unos días que con una cuenta de twitter de veintitantos seguidores y una máquina de fotos va prendiendo las redes (y de inmediato los llamados medios de influencia) con imágenes bien construidas de modestos y cotidianos productos alimenticios que esconden el mal tras una presentación impecable: el yogur, el bote de mayonesa, la lata de refresco…. ¿Quién hubiera pensado jamás que una hamburguesa chorreaba de ketchup te conduciría de la mano, y con toda satisfacción, a una diabetes irremediable o a un corazón tan chirriante como una caja de cambios antigua.

Pero eso ocurre. De repente se desvanece la evidencia de una alimentación humana contrastada durante siglos, que informa de que ningún alimento es pernicioso per se, sino el uso y abuso al que le sometamos y en compañía de quién lo hagamos manduca. Las redes pretenden matar en unos meses la historia de la alimentación humana y un siglo largo de rigurosos estudios bromatológicos. Ya nadie desempolva y trae a la luz de nuevo el magisterio de Grande Cobián: «Comer de todo un poco de forma regular, dar largos paseos con los amigos y hablar y procurar divertirse con la familia». Bien sencillo, como se ve.

Es cierto que en la eficaz propuesta del hombre sin historia armado de una cámara de fotos, una web y una cuenta de twitter con la que repicar desde el campanario de internet, no hayamos nada incierto, pues cada producto contiene el gramaje de azúcar que indica. La radicalidad de su mensaje (el miedo) lo encontramos al contextualizar el discurso: el azúcar lo envenena todo. Si hasta ayer el foco de esta forzada nueva plaga se puso en las bebidas azucaradas hasta hacerlas merecedoras de castigo con un impuesto especial, hoy ese estigma quiere alcanzar incluso a la muy popular y humilde pizza.

Como quiera que apretando un botón, más de veinte millones de españoles abren una ventana íntima al mundo a través de Facebook, o con sesenta euros, ida y vuelta, puedes aplicarte una juerga de escándalo en Berlín, empezamos a creer que nuestras costumbres e historia pueden modificarse de manera tan caprichosa y rápida como se nos presenta la exitosa serie «El Ministerio del Tiempo».

Lo queremos todo y ahora. Si el consumo de azúcar mal administrado ayuda a la obesidad y está en una larga lista de estragos médicos, eliminemos el azúcar de la alimentación encareciéndola y metiendo miedo al personal. ¡Qué receta tan magnifica! ¿En qué desván abandonamos eso que llamamos educación, información cierta, formación de profesionales, publicidad veraz y comercio regulado? Parece que trabajar con esos materiales es demasiado complejo, improductivo y lento en el siglo de las redes.

Hasta se hacen experimentos para certificar cómo vive, segundo a segundo, el ser humano sin consumir un gramo de azúcar. Y concluyen que es un hombre más feliz y relajado. Qué pena, esta lógica dictatorial puede conducirnos a buscar en breve al hombre anaeróbico, pues nuestro aire está tan contaminado que nos mata. Es claro que la razón está en un estado de forma pésimo, la burricie gana por goleada a golpe de pantallazos e intolerancia.

Teresa-Muñiz3-150x150TERESA MUÑIZ: “En numerosas ocasiones, paseando, asomada a una ventana u observando un objeto, nace en mi la necesidad de detener esa visión. Poseer esa imagen de una manera instantánea y veloz nada tiene que ver con mi trabajo pictórico, pero me sirve de referencia y confirmación de lo que en ese momento me interesa. Esta reflexión viene al caso porque, conversando con Pepe Nevado y celebrando nuestra colaboración tan fructífera que culminó con la publicación del libro Pan Soñado, se me ocurrió proponerle seguir caminando juntos pero en esta ocasión con fotografías. Aquí están”.

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Un comentario en “Azúcar: el mal absoluto”

  1. Y lis dioses cuando se hartaron de los humanos y decidieron que ahí os den, propiciaron las redes sociales al grito de joderos con la maldición que el Faraón que había soportado incluso la muerte de su primogénito fue incapaz de soportar de las amenazas de Moisés, y te enviare las redes sociales si no dejas salir a mi pueblo.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.