Un apunte sobre las elecciones andaluzas. El valor del liderazgo

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Fotografía: Elecciones andaluzas.elcorreoweb.es
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Toda elección tiene múltiples lecturas y toda clase de matices, aunque en el caso de las autonómicas andaluzas del 22 de marzo, tres son inapelables:

– El claro triunfo de Susana Díaz al frente del PSOE-A.
– La derrota inapelable del PP-A, que se queda en cifras similares de hace 25 años cuando el PSOE estaba en su máximo esplendor.
– La irrupción de Podemos y Ciudadanos, que deterioran seriamente el granero de votos de los partidos clásicos, PP y PSOE, y fuerzan la debacle de IU, que pasa de 12 a 5 diputados.
Estos resultados llevan a unas conclusiones que parecen claras. La primera es que el PSOE resiste, que esta victoria le da gran moral para afrontar las inminentes elecciones locales y autonómicas y que incluso algunos de ellos pueden pensar que todavía hay partido cara a las generales de fin de año. Se confirma, además, que Podemos no ha forzado la ruptura que prometía (la patada al tablero electoral) y entra en el mapa de las instituciones con resultados más febles de los que esperaban. El PP recibe un gran castigo por cómo ha afrontado la crisis (“recortes y dolor”), el error de su candidato – ni conocido ni con sustancia – y la presencia intensiva de Rajoy y su Gobierno en la campaña del sur, siendo él un político masivamente rechazado por los andaluces. La fenomenal estirada de Ciudadanos en las últimas semanas en Andalucía, que refrendan las urnas, bien pudiera haber sido abonada por esta presencia casi desmedida en la campaña electoral.

A partir de ahora queda por ver cómo digieren los resultados las diferentes fuerzas políticas y qué pasos nuevos dan para consolidarse y crecer, en unos casos, y rectificar su mal rumbo en otros. Parece claro que el PSOE tiene una líder bien sólida, pues esta victoria se debe en gran medida a su fuerza, determinación, carácter y ambición que han sabido interpretar bien un discurso centrista envuelto en un fuerte aroma andalucista. Claro que está por ver cómo encaja “esta fuerza de la naturaleza” en el camino de Pedro Sánchez. Porque es el secretario general del PSOE quien recibe ahora el testigo ganador de esta primera vuelta en la carrera de relevos de 4X400 que se corre este año: andaluzas, municipales, autonómicas y generales. Desde Ferraz y San Telmo emiten palabras de tranquilidad “Susana seguirá en Andalucía”. Pero la socialista sevillana tiene sueños que sobrepasan Despeñaperros y miran por encima del Pirineo.

El PP –a pesar de colocar a Moreno Bonilla en el cartel andaluz- es el único partido de ámbito estatal que no se ha renovado en los últimos tres años: mismo líder, idéntico discurso, interminables conflictos derivados de la corrupción y sus graves desavenencias internas. El traspié andaluz también es un aviso en esa línea. Nadie espera que Rajoy no vaya a ser el candidato popular a la presidencia del Gobierno, pero son muchos los que sospechan que con otro líder con menores heridas les iría mejor.

Podemos pensaba obtener unos resultados mejores, como también el PSOE, pero ser la tercera fuerza con 15 escaños le dará la visibilidad y fuerza suficientes para mantener sus altas expectativas en España. Aunque ya está claro que todo dependerá de si el PSOE le hace frente ganando crédito y el PP no continúa equivocándose con “que viene el lobo” y otras obsesiones políticas trasnochadas. Porque Podemos aún está sin programa electoral – y es bien probable que no logre “redactarlo” en todo el año- y que proseguirá casi en exclusiva con la música de denuncia que tan buenos resultados le viene dando. Pero de ahí a dar el sorpasso al PSOE mediará que Pedro Sanchez resulte ser un bluf, cosa que no parece.

Mención aparte tiene Ciudadanos (Cs). El crecimiento de esta formación política viene parejo al deterioro del PP. Este partido se deshace por su centro derecha cuando creía que era su extrema derecha, tan díscola y vocinglera, la que le ponía en serio peligro electoral. La irrupción de este partido “insólito” en Andalucía es un serio aviso para los populares. Cs puede acabar siendo su ruina, si les quita en el resto de España una montaña de votos como ha ocurrido en Andalucía, o su ventura si, al cabo, queda en una fuerza que le pueda dar estabilidad parlamentaria en el palacio de la Carrera de San Jerónimo. En buena media dependerá de cómo corrijan el tiro los señores de la gaviota.

Susana Díaz tiene ahora que demostrar que también tiene dotes para el diálogo y el entendimiento con fuerzas políticas ajenas a sus afectos ideológicos y poder así sostener un Gobierno monocolor en minoría parlamentaria. Cuenta con que PP y Podemos no le “harán la pinza” y que incluso sea el PP quien la corteje “en aras de la estabilidad política de Andalucía”. Aunque pocos creen que le vaya a resultar insoportable llegar hasta las generales, donde empezará todo.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.