
Se suele llamar jabalí al diputado de lengua afilada, casi siempre falaz y muy salvaje. Lo encontramos en nuestro parlamento hoy y lo hubo siempre. Luis Carandell, maestro de la crónica parlamentaria, nos dijo que el nacimiento de este apodo viene de la II República cuando la furia parlamentaria alcanzó a Seguir leyendo
