Etiqueta: Restaurantes

El ojo de Bilbao

Paula Nevado

En la mesa situada junto a la ventana que mira a la Plaza Nueva desde el restaurante Víctor Montes (tan conocido en Bilbao como el Teatro Arriaga), dos mujeres jóvenes y muy bellas, madre e hija, ríen gozosas y se remueven sobre las sillas y bajo la mesa con alborozo Seguir leyendo

No te hagas selfies en La Casa del Pozo, por favor

Paula Nevado

Los rincones secretos ya no existen, o dejan de serlo en el instante mismo en que los encontramos pues los desvelamos al mundo a través de Internet. Pero en ocasiones deberíamos atemperar esa ansia desesperada tan contemporánea de exhibirnos nada más pisar ese lugar que se tiene por notorio, reconocido Seguir leyendo

La mala reputación

Paula Nevado

Georges Brassens – el cantante poeta francés que nos dejó una montaña de vinilos en los que sonaba la vida sin hojarasca: saliva y poema; pobreza y opresión, y la necesidad tanto de protestar como de amar siempre y en cualquier circunstancia – logró que entre su torrente de canciones Seguir leyendo

Qué me gusta, qué detesto

Paula Nevado

Recibo un Whatsapp de un alumno de máster universitario. Me sorprende y divierte al tiempo. Me pregunto si no será otro masterfake. Pero no lo parece. Un profesor amigo le dio mi teléfono. Quiere hacer unas cuantas preguntas sobre mis artículos de Buena Digestión. No entiendo por qué. No soy Seguir leyendo

Todo muy blandito

Paula Nevado

Paso al mediodía, hambriento y deprisa, por delante del kiosko de prensa que está en la misma esquina de la cervecería Ferreras (Bravo Murillo 25), el bar donde las cañas rozan la perfección, cuando besan mis oídos los acordes inconfundibles del guitarra de Jethro Tull. Me digo animado: “Joder, aún Seguir leyendo

Restauración: cambio de piel y otras urgencias

Paula Nevado

Los grandes contenedores de obra para almacenar escombros que motean, especialmente en verano, las calles de las centros urbanos y zonas de ocio, ya no son en su mayoría recipiendarios de los cascotes de las reformas de nuestras casas, sino montoneras de yeso y terrejoletas de bares y restaurantes que Seguir leyendo

Agua tengo

Paula Nevado

Agua. Hasta la prensa que antes llamábamos seria o influyente llega la exigencia unánime para que las autoridades municipales abran fuentes públicas para beber en nuestros parques, jardines, plazas y calles. Las grandes ciudades españolas, inundadas de millones de turistas y otros tantos andariegos, no disponen de grifos libres donde Seguir leyendo

Comida en El Pardo

Paula Nevado

Como quiera que renovemos de nuevo la tumba de Franco, Lolín, José Ríos y el que suscribe decidimos hacer nuestra comida anual en El Pardo. Total, está a un paseo del centro de Madrid. Habíamos convenido ir a la terraza cubierta del restaurante La Plaza, vamos, la plaza por excelencia Seguir leyendo

Comer helados, beber pizzas

Paula Nevado

No dejo de ver los últimos días gente deleitándose con exagerados lametones al helado. Ha llegado el calor. Este es un país muy aficionado al dulce. El consumo de tartas y helados no deja de crecer año tras año. Hasta el ministro Planas se acaba de hacer eco de ello Seguir leyendo

Fismuler (escalope vienés)

Paula Nevado

Con solo dos o tres salidas nocturnas por cualesquiera de las zonas de restauración creciente de Madrid llegamos a la conclusión que la capital de España es una fiesta. Su bullicio y creatividad culinaria, para la diversión y la copa, recuerdan el célebre título que Ernest Hemingway puso a los Seguir leyendo

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.