Etiqueta: Pepe Nevado

Un mundo sin cocinas

Paula Nevado

“Mira qué pan. Pan de pueblo. Mientras se continúe haciendo un pan así, hay esperanza”. Es el pie de foto de un triángulo de pan de trigo blanco, esponjoso y repleto de pequeñas cavernas, que me envía gozosa por whatsapp una gran amiga. Celebra la libertad del fin de semana Seguir leyendo

Democracia o barbarie

Paula Nevado

Celebramos el 40 aniversario de la Constitución. No es una efeméride cualquiera. Este número tiene un grave significado para muchos españoles. Fue el tiempo que, más o menos, duró la dictadura franquista, pero también la etapa más larga que hemos disfrutado de libertad, prosperidad y derechos civiles; de democracia plena Seguir leyendo

Palo cortado para recordar

Paula Nevado

Verdejo es la uva de la que mana el conocidísimo vino de Rueda y La Seca: intensidad aromática y músculo. También es el nombre de la taberna restaurante empotrada en una de esas calles atravesadas y menos nombradas del barrio de Salamanca (Espartinas, 6), en Madrid. Es pequeño, algo ruidoso Seguir leyendo

Comer república

Paula Nevado

De Cataluña llegan noticias normales los últimos días. Decenas de miles de trabajadores de varios sectores económicos y profesiones (médicos, bomberos, estudiantes…) protestan y reclaman en las calles y centros de trabajo o docentes por cuestiones bien reconocibles y naturales: subidas salariales, cumplimiento de convenios colectivos, rebaja de tasas universitarias… Seguir leyendo

El ojo de Bilbao

Paula Nevado

En la mesa situada junto a la ventana que mira a la Plaza Nueva desde el restaurante Víctor Montes (tan conocido en Bilbao como el Teatro Arriaga), dos mujeres jóvenes y muy bellas, madre e hija, ríen gozosas y se remueven sobre las sillas y bajo la mesa con alborozo Seguir leyendo

El viaje

Paula Nevado

Llama la atención – y también a la crítica – los numerosos viajes oficiales al extranjero que realiza el presidente Pedro Sánchez. Casi se nos había olvidado que los presidentes del Gobierno y sus ministros también salen fuera del país. Rajoy se quedó clavado como una seta en La Moncloa Seguir leyendo

Babylon Barcelona

Paula Nevado

Barcelona es la ciudad de las mil caras; un poliedro enorme que brilla tanto como huele; un océano humano en cuyo fondo de cieno y sentina navegan todas las pasiones humanas que descubriera para el mundo Dante en La Divina Comedia y que más tarde Shakespeare transformaría en tragedias poéticas. Seguir leyendo

Vendaval de pesimismo

Paula Nevado

Cuando se dividen las sociedades es imposible el diálogo y se aplasta la concordia. Fijémonos en el fenomenal espectáculo que nos ofrece en los últimos meses un Reino Unido a palos a propósito del Brexit. O el atasco catalán. En Europa crece la división, la rabia y el odio en Seguir leyendo

No te hagas selfies en La Casa del Pozo, por favor

Paula Nevado

Los rincones secretos ya no existen, o dejan de serlo en el instante mismo en que los encontramos pues los desvelamos al mundo a través de Internet. Pero en ocasiones deberíamos atemperar esa ansia desesperada tan contemporánea de exhibirnos nada más pisar ese lugar que se tiene por notorio, reconocido Seguir leyendo

Humor errado

Paula Nevado

Escribe la socióloga Olivia Muñoz-Rojas en el periódico El País que “quizás el mejor antídoto contra el odio, además de una educación crítica y amplia de miras, sea desconectarse de las redes sociales” infectadas de información (?) tóxica. No le falta razón. Los desconectados vivimos algo más tranquilos; sin embargo, Seguir leyendo

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.