Etiqueta: gastronomía

Guardemos las zambombas

Paula Nevado

Terminaron las fiestas más interminables del año. Los romanos se las hacían bien, pero nosotros los hemos superado: es un largo mes de comidas, bebidas, risas y mil excesos. Demasiado tiempo para pobres y ricos; una eternidad para los alcances del cuerdo. No es de extrañar que la medicina desconozca Seguir leyendo

Escena navideña vulgar y corriente

Paula Nevado

Han salido a la terraza cubierta del restaurante para que Rafa eche un pitillo. No sienten frío. El sol del mediodía ha templado el ambiente. – ¿Nos sentamos aquí y echamos la espuela? – ¿No tendremos frío? – Les pongo el radiador – tercia Saturnino, el camarero que está al Seguir leyendo

Acidez de estómago

Paula Nevado

Bullito tiene apenas dos años. Todavía va con paquete y duerme con pijamas de ositos. Recibe a todo el mundo con la sonrisa enorme de su boca empedrada de dientes blanquísimos, y te ofrece un bocado de pepinillos en vinagre. Acaba de tomar un biberón, pues se le nota una Seguir leyendo

¡Viva la abundancia!

Paula Nevado

Existe una época del año -diciembre- en la que el español urbano, y no sólo él, se da a  la comilona con la misma pasión que el sevillano se riega de Cruzcampo así que alumbra mayo. Ya hemos entrado en el tiempo de los vinitos de empresa, sus cócteles, comidas Seguir leyendo

El tiempo suspendido

Paula Nevado

El 20 de noviembre es una fecha como otra cualquiera. Con el invierno a las puertas, domina tanto el anticiclón como el panaché de verduras, y en los restaurantes baratos se imponen las judías con chorizo, las albóndigas y el pollo de mil maneras. También es el día en el Seguir leyendo

Restaurante niMÚ: la distinción que no agobia

Paula Nevado

El talento, la singularidad, la distinción y la belleza construyen el póker que hace notable al hombre, excelso el arte y abona a las mejores empresas desde que el mundo es mundo. Claro que al éxito solo se llega si empujan la voluntad y la ambición. Ocurre, sin embargo, que Seguir leyendo

El sol del membrillo

Paula Nevado

Acabo de comer un membrillo. Lentamente. Es una rareza encontrarlo. Casi ha desaparecido de las fruterías de Madrid su característico color amarillo. Parece claro que pocos se acuerdan ya de esta fruta histórica. Pero en la tienda de los bangladesís que frecuento se exponían ayer seis u ocho ejemplares de Seguir leyendo

Imposible vivir sin mantequilla

Paula Nevado

Francia tiembla ante la escasez de mantequilla. Este titular con apariencia sensacionalista es cierto. No se habla de otra cosa en el país vecino las últimas fechas. Es una referencia fija en los informativos y el motivo de conversación más recurrente. En tanto aquí nos partimos la lengua rajando de Seguir leyendo

Más allá de la lechuga

Paula Nevado

En tanto esperaba relajado con un amontillado en la mano y atento a la lectura, un tanto a salto de mata, del enorme folletinaje que produce esa feria excelente de los productores y distribuidores de frutas y hortalizas llamada Fruit Attraction, me detengo a leer cómo un par de cocineros Seguir leyendo

Cocido con ozono

Paula Nevado

Comentaba hace unas semanas a mi amigo José María que desde que volví de vacaciones no piso una terraza en Madrid. Generalmente están sucias, son ruidosas y además espanta la contaminación de la ciudad. Y la pestilencia ataca cuando los veladores colindan con las grandes calles o avenidas, como es Seguir leyendo

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.