Etiqueta: gastronomía

Todo muy blandito

Paula Nevado

Paso al mediodía, hambriento y deprisa, por delante del kiosko de prensa que está en la misma esquina de la cervecería Ferreras (Bravo Murillo 25), el bar donde las cañas rozan la perfección, cuando besan mis oídos los acordes inconfundibles del guitarra de Jethro Tull. Me digo animado: “Joder, aún Seguir leyendo

La atracción del vino

Paula Nevado

La pasada semana, junto a mi amigo José Carlos y al unísono, decidimos echar para atrás uno de los vinos tintos que nos sirvieron en pequeños vasos en el restaurante Angelita  (La Reina, 4, Madrid), una casa que se promociona precisamente por la gran variedad de vinos que ofrece (70 marcas Seguir leyendo

Restauración: cambio de piel y otras urgencias

Paula Nevado

Los grandes contenedores de obra para almacenar escombros que motean, especialmente en verano, las calles de las centros urbanos y zonas de ocio, ya no son en su mayoría recipiendarios de los cascotes de las reformas de nuestras casas, sino montoneras de yeso y terrejoletas de bares y restaurantes que Seguir leyendo

Tánger y la fiesta del cordero

Paula Nevado

Tánger es una ciudad que más que crecer, vuela. Es una enormidad de avenidas, con sus casas en orden, en el norte húmedo y buen aireado de África. Sus frondosas colinas, que iluminan al mar circundante, se vienen poblando de grandes bloques de viviendas de razonable volumen, en tanto que Seguir leyendo

De tabernas

Paula Nevado

La palabra taberna evoca pasado, tiempo de silencio, borrachera, amigos, refugio del solitario y el noctámbulo. También vermut, cerveza bien tirada, patatas bravas y aceitunas. Y cuentos. Mentiras ilustradas de unos y otros, y mugre. La taberna se despliega por toda España como el inconfundible y tan nuestro sabor a Seguir leyendo

Comida en El Pardo

Paula Nevado

Como quiera que renovemos de nuevo la tumba de Franco, Lolín, José Ríos y el que suscribe decidimos hacer nuestra comida anual en El Pardo. Total, está a un paseo del centro de Madrid. Habíamos convenido ir a la terraza cubierta del restaurante La Plaza, vamos, la plaza por excelencia Seguir leyendo

Comer helados, beber pizzas

Paula Nevado

No dejo de ver los últimos días gente deleitándose con exagerados lametones al helado. Ha llegado el calor. Este es un país muy aficionado al dulce. El consumo de tartas y helados no deja de crecer año tras año. Hasta el ministro Planas se acaba de hacer eco de ello Seguir leyendo

La Plaza Sintagma vista desde La Alhambra

Paula Nevado

Es algo aceptado por todo el mundo que el paraje urbano (historia y mito) que se derrama desde la Alhambra hasta el río Darro y salpica con su belleza los cármenes del Albaicín, es una de las quebradas urbanas más hermosas de la tierra. Granada concentra en este espacio asombroso Seguir leyendo

Fismuler (escalope vienés)

Paula Nevado

Con solo dos o tres salidas nocturnas por cualesquiera de las zonas de restauración creciente de Madrid llegamos a la conclusión que la capital de España es una fiesta. Su bullicio y creatividad culinaria, para la diversión y la copa, recuerdan el célebre título que Ernest Hemingway puso a los Seguir leyendo

Cantabria y el riego natural

Paula Nevado

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, mantiene abiertos durante todo el tiempo diferentes frentes dialécticos que abarcan las materias más dispares: desde sus relaciones chistosas y socarronas con nuestra Casa Real y sus reyes,  hasta la exaltación de las proezas sexuales del oso pardo macho libre en las sierras Seguir leyendo

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.