Etiqueta: estado de alarma

Al país no le caben más broncas

Paula Nevado

Desde que Pablo Casado pronunciara el pasado jueves EL DISCURSO que aplastó el alma cubierta de orín de Santiago Abascal, parece que en nuestro país no hubiera sucedido otro acontecimiento más decisivo y tronante desde la aprobación de la Constitución en referéndum. Sus múltiples propagandistas lo elevan a la categoría Seguir leyendo

De paseo con el perro

Paula Nevado

A los hombres nos gusta fantasear, imaginar otros mundos diferentes, siempre superiores y más perfectos que el nuestro. Algunos – más de los que podríamos suponer – incluso tienen una mente tan habilidosa que los lleva realmente a vivir en ellos. Los confines de su imaginación los sitúan en reinos Seguir leyendo

Cadáveres sin velatorio

Paula Nevado

Por sorpresa, de un día para otro, desde la intervención una tarde del presidente del Gobierno en televisión anunciando que había dispuesto decretar el Estado de Alarma en España, todo cambió; el mundo que hasta ese momento percibíamos y sentíamos pasó página, nuevo capítulo acaso; otro cuento en la secuencia Seguir leyendo

Gobernar el Apocalipsis

Paula Nevado

Calles vacías y playas para las gaviotas; el monte a placer de la carrasca y las alimañas mientras el cielo borró de su encarado azul los surcos blancos del avión viudo. España es un país tan desconocido como los agujeros negros del firmamento remoto; un espacio imposible de explorar en Seguir leyendo

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.