Etiqueta: comer en Madrid

Buen verano

Paula Nevado

El sol, la playa, el monte, los amigos, los recuerdos, más sexo, largos paseos, el atardecer, la tormenta, la siesta, la desgana, la risa, la caricia, la mirada, la excursión, el bocadillo, el agua y los refrescos, la tortilla, las ensaladas, las latas, el melón, la sandía, la conversación, las Seguir leyendo

Y prohibirán el arroz tres delicias

Paula Nevado

En días pasados almorcé en uno de los restaurantes de comida (neo) china de la cadena Shanghai Mama. Está en la madrileña plaza de Pedro Zerolo haciendo vértice con la calle Clavel. Es un chaflán no demasiado espacioso abierto todo en cristal sobre las aceras. Me había invitado mi amigo Seguir leyendo

Un mundo sin cocinas

Paula Nevado

“Mira qué pan. Pan de pueblo. Mientras se continúe haciendo un pan así, hay esperanza”. Es el pie de foto de un triángulo de pan de trigo blanco, esponjoso y repleto de pequeñas cavernas, que me envía gozosa por whatsapp una gran amiga. Celebra la libertad del fin de semana Seguir leyendo

Restauración: cambio de piel y otras urgencias

Paula Nevado

Los grandes contenedores de obra para almacenar escombros que motean, especialmente en verano, las calles de las centros urbanos y zonas de ocio, ya no son en su mayoría recipiendarios de los cascotes de las reformas de nuestras casas, sino montoneras de yeso y terrejoletas de bares y restaurantes que Seguir leyendo

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.