Categoría: Buena digestión

Palo cortado para recordar

Paula Nevado

Verdejo es la uva de la que mana el conocidísimo vino de Rueda y La Seca: intensidad aromática y músculo. También es el nombre de la taberna restaurante empotrada en una de esas calles atravesadas y menos nombradas del barrio de Salamanca (Espartinas, 6), en Madrid. Es pequeño, algo ruidoso Seguir leyendo

El ojo de Bilbao

Paula Nevado

En la mesa situada junto a la ventana que mira a la Plaza Nueva desde el restaurante Víctor Montes (tan conocido en Bilbao como el Teatro Arriaga), dos mujeres jóvenes y muy bellas, madre e hija, ríen gozosas y se remueven sobre las sillas y bajo la mesa con alborozo Seguir leyendo

Babylon Barcelona

Paula Nevado

Barcelona es la ciudad de las mil caras; un poliedro enorme que brilla tanto como huele; un océano humano en cuyo fondo de cieno y sentina navegan todas las pasiones humanas que descubriera para el mundo Dante en La Divina Comedia y que más tarde Shakespeare transformaría en tragedias poéticas. Seguir leyendo

No te hagas selfies en La Casa del Pozo, por favor

Paula Nevado

Los rincones secretos ya no existen, o dejan de serlo en el instante mismo en que los encontramos pues los desvelamos al mundo a través de Internet. Pero en ocasiones deberíamos atemperar esa ansia desesperada tan contemporánea de exhibirnos nada más pisar ese lugar que se tiene por notorio, reconocido Seguir leyendo

La mala reputación

Paula Nevado

Georges Brassens – el cantante poeta francés que nos dejó una montaña de vinilos en los que sonaba la vida sin hojarasca: saliva y poema; pobreza y opresión, y la necesidad tanto de protestar como de amar siempre y en cualquier circunstancia – logró que entre su torrente de canciones Seguir leyendo

La bodeguita de Mario

Paula Nevado

La antigua estación de trenes de Valladolid recibe hoy al modernísimo AVE. Toda ella es una acicalada anciana de cien años. Pero su entorno no, cambia con la rapidez de nuestro tiempo. Edificios modernos y casas caras se adueñan de la añeja calle Estación derribando su tétrico tapial. Las fachadas Seguir leyendo

Qué me gusta, qué detesto

Paula Nevado

Recibo un Whatsapp de un alumno de máster universitario. Me sorprende y divierte al tiempo. Me pregunto si no será otro masterfake. Pero no lo parece. Un profesor amigo le dio mi teléfono. Quiere hacer unas cuantas preguntas sobre mis artículos de Buena Digestión. No entiendo por qué. No soy Seguir leyendo

Más y mejores camareros, por favor

Paula Nevado

Hace tres o cuatro años, era agosto, fuimos a comer al nuevo restaurante Atrio, de Toño Pérez, en el casco histórico de Cáceres. Una riada de emociones y millones de sensaciones. Un lujo. Si tuviera memoria escribiría folios y más folios de aquella tarde. Me quedan solo impresiones y algunas Seguir leyendo

Los confetis nos asfixian

Paula Nevado

Los cascos históricos de las grandes ciudades, o simplemente las áreas comerciales y de ocio céntricas, se vienen convirtiendo en un caos de personas, terrazas, tráfico y basura. Su mayor problema no es la proliferación de pisos turísticos con sus consecuencias de masificación forastera y expulsión del vecindario tradicional a Seguir leyendo

Un mundo de rosa

Paula Nevado

La curiosidad aumenta en verano. Será que la relajación que procura el dolce far niente libera instintos que mantenemos domados durante el resto del año, y acabamos probando casi de todo. Así que cedí ante el reclamo de la camarera para que probara un gin tonic de ginebra rosa, el trago de Seguir leyendo

Cerrar

Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.