Categoría: Buena digestión

El botijo

Paula Nevado

Es una pena que en este tiempo de revival tan crudo como nos trae Vox en España (y tantos sosias de nuestros taurinos a lo largo del mundo) no hayan destacado el botijo como el útil más preciado de la “civilización” tan arcaica como intacta que despliega y quisiera imponer. Seguir leyendo

Las extras del camarero

Paula Nevado

Estamos en Valladolid. De repente todo se agita en el restaurante. Los camareros entran en una especie de frenesí y levantan las mesas de al lado en una exhalación. El ambiente cálido y sosegado de hace solo unos instantes torna en  ruido nervioso. Blanca, no obstante, no aprecia el fru Seguir leyendo

El hombre que canta habaneras

Paula Nevado

Se dice (y parece cierto) que los jóvenes hablan cada vez menos con los viejos; que la juventud está sobrevalorada y la fascinación por los nuevos horizontes (?) que se nos ofrece por medio del teléfono es tan enorme que (casi) todo el pasado es una antigualla, chatarra que no Seguir leyendo

Y prohibirán el arroz tres delicias

Paula Nevado

En días pasados almorcé en uno de los restaurantes de comida (neo) china de la cadena Shanghai Mama. Está en la madrileña plaza de Pedro Zerolo haciendo vértice con la calle Clavel. Es un chaflán no demasiado espacioso abierto todo en cristal sobre las aceras. Me había invitado mi amigo Seguir leyendo

Ojo verde de caniche

Paula Nevado

Mayo es la primavera, el mes más propicio para respirar hondo y almacenar esperanza. Lo sabemos desde siempre, aunque cuando fuimos niños una Iglesia muy presente nos lo intentó aguar con rezos a la virgen María entre flores robadas. Pero el color vencía a los altares fingidos y hasta las Seguir leyendo

Nueva York es agua

Paula Nevado

En la siempre pujante ciudad de Nueva York tienen un especial cariño por su agua corriente. El neoyorquino está orgulloso de ella y la ofrece en abundancia con todo su afecto. En el bar, el restaurante y el garito, en los actos sociales y las casas particulares siempre hay personas Seguir leyendo

Arroz con leche salvador

Paula Nevado

Estábamos convocados desde hacía varios días para comer un arroz en casa. Tres parejas, o seis personas y la perra que siempre pulula, es el límite razonable para que se distingan las voces y pueda armarse una sola conversación, eso sí, en mesa redonda. Pero, al final, se apuntaron Chacón Seguir leyendo

El garbanzo y el ruiseñor

Paula Nevado

Son apenas trescientos metros cuadrados sembrados. Sus matas primaverales, que apuntaban con rabia al cielo hace dos semanas, hoy rastrean sobre la tierra ocre y húmeda. Una semana más y lograrán tocarse en sus tallos más fogosos. La primavera es así de generosa. Tres o cuatro días lluviosos y templados Seguir leyendo

Comer mata

Paula Nevado

Vivimos un tiempo en el que todo aquello que tocamos lo convertimos en espectáculo o escándalo. Al estar entre la exageración y el tremendismo, necesitamos bailar y saltar para ahuyentar el miedo y las dudas. Hasta este carnaval de vendedores de crecepelo y otros aprovechados, cómo no, hace tiempo que Seguir leyendo

El doble color de la huerta

Paula Nevado

La fresa es una fruta mágica, casi de fantasía. Muchas de sus formas extasían como las más bellas joyas. Son abundantes y están de acuerdo con toda clase de bolsillos. Ahora es su tiempo de máximo esplendor y consumo. En dos décadas, se han convertido en “las naranjas de la Seguir leyendo

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.