Categoría: Buena digestión

Nos ceban como a ocas

Paula Nevado

Leemos los últimos días textos cargados de incredulidad y alarma. La mayoría de los españoles, según una encuesta, se ha olvidado de ETA, o tiene recuerdos confusos de la banda terrorista. Algunos, por contra, creen que aún sigue tiroteando por el norte. Confusión, humo. Así que los memoriosos del terrorismo Seguir leyendo

Esa panza de burro que nos asfixia

Paula Nevado

El mundo de la pandemia tiene múltiples caras. Es un poliedro infinito que refleja nuestro rostro desde millones de perspectivas. Todas, sin embargo, tienen un fondo de color parecido, pues es nuestro ánimo, en el filo de la derrota, quien le presta la luz, ora cárdena, ora sepia, a sus Seguir leyendo

La intimidad, ese gas muerto

Paula Nevado

El gran gurú – en realidad, ya un hombre sabio – asegura sin la más mínima mueca de ironía que si queremos evitar ser observados, seguidos o espiados no tengamos teléfono móvil, o no lo abramos nunca. Bien mirado es una observación, o mejor, un hallazgo de tanto calibre como Seguir leyendo

Nos queda hablar, hablar sin parar

Paula Nevado

Un número creciente de personas vive ayuntado al miedo; el miedo es el amo en nuestro tiempo covid. La soledad, ese estado de sequedad creciente en el que se venían enraizando nuestras sociedades urbanas de personas dispersas y ajenas, se queda rezagada al verse rebasada por una loca y acelerada Seguir leyendo

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.