La bolsa de la esperanza

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

El pasado lunes, día 9 de noviembre, las bolsas de Occidente regaron el mundo de esperanza. Su eufórica subida de 8, 10, 12…, hasta más de 20 puntos, fue un imprevisto y milagroso gesto de la providencia (el azar); un aire limpísimo que penetró hasta el fondo de nuestros pulmones torturados después de tantas semanas de ahogadillas criminales de ese verdugo llamado coronavirus.

Todo vino por una noticia de la farmacéutica norteamericana Pfizer (una nueva no contrastada, pero da igual, cómo se va a arriesgar a mentir de esa manera) que afirma que su vacuna contra el bicho tiene una eficacia de más del 90% y que, al final del año, estará en condiciones de suministrar millones de dosis al mundo. Así que todo resuelto: al pasar la navidad, adiós a las turbias previsiones de 2021; es necesario despejar con urgencia los nubarrones que se ciernen sobre las previsiones económicas y de empleo; la Semana Santa del próximo año puede ser de un luto gozoso y los EREs de primavera, una pesadilla superada.

Así que el Ibex, el DowJ, Dax, etc., etc. – todas las bolsas del mundo, en fin – que solo conocen como dios manda los lobos del dinero y la ambición de los alucinados,  ese día 9 y los siguientes irradiaron cataratas de gozo para tanta gente sencilla como solo puede alumbrar la Estatua de la Libertad neoyorkina en días de grandes fastos.

La necesidad humana de salir del hoyo depresivo de la enfermedad, la indigencia o el miedo es tan descomunal que siempre entrevemos una mano amiga que se nos ofrece, cuando solo es un haz mínimo de luz quebrado por el movimiento inseguro de una rama. No digo que en esta ocasión la ecuación se cumpla, pero todos estamos muy escamados, hartos de que la propaganda se nos ofrezca como la verdad, o el interés del otro al cruzarse con nuestra necesidad parezca el regalo que nos ofrece el avaro.

 

“Con esa pepita de esperanza en el pecho nos quedamos”.

 

Vivimos de sensaciones, de imágenes, colores, teleseries, memes, mil risas y una enorme soledad mientras todo pasa. En esta ocasión, sin embargo, acabe siendo todo un bluf o una certeza, el scoop informativo ha sido un chute de crema regeneradora sobre nuestra  piel quemada. Y por las pantallas de los ordenadores del sistema, Bloomberg o Reuters, aparecieron después de años millones de estrellas como chispas blancas que indicaban que la agonía tenía próximo su fin.

Claro que pasan los días y la aparición luminosa de Walt Street se desvanece. Poco a poco,  aunque insistentes, las malas noticias fantasmas, y las reales que dañan aún más, se encaraman de nuevo hasta los titulares de los informativos emborronando el sueño. Trump no se quiere ir de la Casa Blanca y se extiende el rumor de que no habrá liquidez para los ERTEs bien pronto.

Bueno, pero aún dura la tremenda impresión de ese día 9 en que se nos dijo que la pandemia que nos ha tumbado se acerca a su fin. Con esa pepita de esperanza en el pecho nos quedamos todavía; que los gobiernos, los banqueros centrales y los otros no se olviden de que esto ocurrió, de que es cierto que Pfizer y sus socios alemanes dijeron la verdad porque solo ella nos salvará.

De momento, al menos en España, el Gobierno se adelanta y afirma que trabaja en un plan de vacunación masiva para primeros de 2021 y desliza, además, que ultima un paquete sustancioso de ayudas  para  decenas de miles de casineros, meseros, cocineros (y fondos de inversión, ojo) desesperados.

Mantengamos esta vela de ilusión en la mano, pues significa la salvación. Y aunque Pfizer falle, o algo peor, nos haya engañado, al llegar a la navidad ya se nos habrá olvidado lo que proclamaron el 9 de noviembre (por cierto, el día que cayó el muro de Berlín y nació la mujer más hermosa). Otras noticias de relumbrón nos mantendrán en ascuas.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.