El mundo que se aleja

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

En un mundo dominado por la estadística – el número es el rey y la imagen, su peana – nada se escapa al porcentaje y el conteo. La pandemia, claro, se mide por miles o millones: miles de muertos, millones de infectados. Además, es la medida de todas las cosas, esa cualidad atribuida antes al hombre. Habrá un antes y un después, o mejor dicho: ya estamos en el después. Porque en nuestra calle cerró la panadería Aníbal y la tienda de ropa para bebés La barquita de Pedro. En la plaza, la hojarasca otoñal cubre la montaña de sillas de El Grifito, y mirando avenida abajo, no parece que ahora sea la una y media de un sábado con sol.

Nos estamos quedando sin referencias, sin hitos, casi sin memoria. Ana, la dentista, cierra, se queda en Burgos para siempre. A Juan, el abogado del barrio, ya no le cae la chapuza de la herencia del vecino, como mucho le pide el favor de que le tramite los papeles. Ellos también desaparecen. Son estadística, la cuota parte del hombre perplejo que vive mientras todo a su alrededor va desapareciendo sin que nadie le dé una explicación.

El hombre sencillo conoce crisis de todos los colores y dimensiones, y es experto en ingeniárselas para sobrevivir y salir adelante. De alguna manera, a pesar de tantas revoluciones acumuladas o inventos milagrosos, siempre ha encontrado un poro al que ha convertido en bocanada de aire. Los avances más traumáticos, no obstante, siempre dejaron una fuente sin cegar. El tiempo ingrávido que pasea por la soledad de nuestras avenidas no viene de ese genoma, ahora que está tan de moda la palabra: es como más artificial y, por tanto, frío. No puede manifestarse tibio, porque carece de sangre; ni próximo, porque no se parece a nadie que hayamos visto antes.

¿Qué es un bitcoin para la inmensa mayoría de nosotros? Ni idea. Pero la moneda virtual está a punto de comprar, vender (y explotar) el mundo. Sobre nuestras vidas cruza, lenta y eficaz como un viejo arado de vertedera, una vertiginosa borradora digital que desincrusta de las grietas de la historia nuestro pasado y memoria más comprensibles y humanos. Es de suponer que, en su lugar, dejará otra semilla que ahora no vemos. No es de extrañar, por tanto, que crezca tan deprisa la desconfianza y el miedo de los hombres; que en el mundo civilizado proliferen con la abundancia de la amanita tantos bárbaros dispuestos a protegernos y a salvarnos.

 

“Este mundo cree haber superado la naturaleza”.

 

Nadie sabe cómo será ese mundo; es un dado con números desconocidos echado a rodar por azar. Lo único cierto es que sobrevino como consecuencia de la curiosidad del hombre que pretendía resolver un problema que le agobiaba y que, al conseguirlo, dio a otro la pista para hacerse asquerosamente rico con su descubrimiento. También podríamos asegurar que nada de lo que viene tiene que ver con nuestra reconciliación con la naturaleza. En realidad, todo surge en un garaje: trastos viejos, oscuridad y chinches; un espacio en el que hasta el aire viene prestado por un generador de petróleo.

Este mundo que se impone cree haber superado la naturaleza; para sus líderes, la tierra es un trasto viejo casi inservible. Una macetita de aloe en la ventana o el rescoldo de una tarde de lluvia reposando en una poesía de Louise Glück. Podemos dominar a los malos gases, incluso reanimar los mares, pero la naturaleza es demasiado hostil para vivirla. Veamos si no qué dicen los jóvenes hastiados de la ciudad, que pretenden desplazarse a los pueblos de sus abuelos. “¡Allí no se puede vivir!”, protestan. Sus casas les generan tanto rechazo como las grutas prehistóricas.

Tendremos que dar más de una vuelta en la cabeza a la lapidaria frase del poeta Félix de Azúa:No soy el que se va, es el mundo que se aleja”.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.