Los desgarros

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

¿Qué comentarista político osará enviar este fin de semana a la sección de Opinión un artículo en el que no aparezca la palabra Brexit o alguna digresión sobre el suceso? Ninguno. La salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) contiene todos los ingredientes necesarios del gran acontecimiento imposible de soslayar o minimizar siquiera. Para los recios británicos, que lo apoyaron en manifestaciones, vocerío y referéndum, el 31 de enero es un día de fiesta máxima, algo así como una fecha de gloria para enmarcar en el memorial de oro del Imperio.

Pero también es un día de luto, un funeral de Estado (muere el sueño de un Reino Unido integrado en Europa) para los que votaron en contra con miles de razones como argumento y unos cuantos ideales como motor.

Para el resto de europeos es un desgarro enorme; el ejemplo más acabado de la frustración del ideal europeo: los ingleses se van después de 50 años de incomodidad dentro de las instituciones europeas.

Claro que el acontecimiento mayor, la primera amputación de la UE desde su nacimiento, no es, por desgracia, el único gran desgarro que duele y desconcierta: nuestra vida pública en general camina los últimos años sobre cascotes de hulla desprendidos desde el muy conflictivo mundo político presente, ahogado por cambios vertiginosos, o disrupciones.

Todo parece estar en almoneda y susceptible de ser abrazado o acribillado con total virulencia. Es como si una fuerza desconocida hubiera alertado al mundo de un ataque generalizado contra todos y cada uno de los países de la Tierra, y éstos hubieran dispuesto sus alarmas en posición de máxima alerta.

En el día a día político y mediático todo se discute con las espadas desenvainadas; cualquier noticia menor – minucias en su mayoría – es susceptible de ser convertida en escándalo político y mediático (van en el mismo paquete) lleno de amenazas. Lo relevante en este tiempo no es la transcendencia real o valor del asunto a debate, sino cortar el paso al adversario o enemigo: talar árboles y arrojarlos en el camino para impedir la carrera de “la diligencia real”.

 

«En España, se busca entorpecer el arranque del Gobierno».

 

Las pasiones se han adueñado de los discursos públicos aplastando el sentido común y la lógica. Así que, Gobierno, empresas y ciudadanos con ideas y afanes de construir son torpedeados y retenidos con palabras de la peor ralea y, cuando es posible, la imposición a través de la manifestación en las calles o el golpe de mazo de otros poderes también aturdidos y ofuscados.

Es lo que sucede los últimos meses en España: se busca todo aquello que entorpezca el arranque del Gobierno después de un largo año en funciones. No importan las consecuencias concretas que ello pueda tener, sino la satisfacción de la enorme furia del político y sus cohortes.

Al fin, el Reino Unido saldrá de la UE, y parece lógico que nos estuviéramos preguntando cómo les puede ir a los españoles que hoy viven y trabajan en aquel país, o las condiciones que se les exigirán a los que viajen en el futuro; el impacto de nuestras fuertes exportaciones agrícolas, sobre todo, y la repercusión sobre el turismo millonario que nos visita cada año. Pero de todo ello no se habla, o se queda en la letra pequeña.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.