Felices Fiestas

Dibujo de Bullito
Fotografía: Dibujo de Bullito

 

PAZ EN EL DESIERTO 

 

No me asusta su silencio,

el polvo rojo contra mis mejillas

y el vuelo de la bolsa negra de

plástico.

 

La paz se remueve en su vientre

nutrida por la ubre eterna,

gloria retenida sin más

pretensión

que nacer ahora para mis ojos.

 

Colores que mudan del hulla al

oro,

tejiendo horizontes de niebla

seca

con silbidos de quietud.

 

Amores fogosos quebrados por

el fosfato,

risas del único conejo triste

que presiente el simún.

 

Tizne que no mancha,

rosa sin olor, sabia de eternidad,

y el sol que todo pastorea.

 

Sin curvas ni lomo ni esternón,

cuerpo enorme de sedimentos

y músicas que oye la noche

y el beduino tísico de amor.

 

Ni calles ni compuertas,

solo límites en la memoria

de la tribu.

 

Naturaleza al albedrío

moviendo estrellas y camellos

en la limpia alba temprana.

Diapasón de emociones

desconocidas,

lugar del gato montés

y acacias enanas.

 

La lluvia se recibe sin ululos;

no se la espera nunca,

casi no es necesaria.

Duerme frío de átomos

y caliente en la emoción del sol.

Un kilómetro, ni siquiera mil,

de arado con los pies

es suficiente para apreciar

el abrazo del gran dios

de la naturaleza:

 

Paz

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Cerrar

Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.