Arte en el desván

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Unas declaraciones, y posteriormente un artículo en The New York Times, de Martin Scorsese, han generado una polémica cultural que, a pesar de escapar veloz como nube del desierto, no deja de tener un enorme calado, pues el maestro del cine que nos lega obras maestras como Taxi Driver o Casino, sostiene que las películas inspiradas en el universo Marvel (héroes y villanos de comic) “son cintas destinadas al entretenimiento audiovisual mundial, no son cine entendido como arte”. “Estamos – continúa – más cerca de los parques temáticos que de las películas tal y como las he conocido y amado durante toda mi vida (…) Lamentablemente ahora tenemos dos campos separados: entretenimiento audiovisual mundial y cine”.

La reflexión, en mi opinión, vale también para darle sentido a la materia que, rodada por las redes sociales, llaman noticia o información, y aquella otra elaborada por periodistas profesionales que tratan de buscar la verdad y se les despacha con creciente menosprecio. Ya sabemos que buena parte del manantial de información que surte esa máquina que mueven Google y otras llega fuera de contexto, mutilada o simplemente es falsa; es, de alguna manera, equiparable a eso que Scorsese llama «materia para el entretenimiento» (unos tratan de hacer entretener con el exceso y la mentira, otros con la épica y los sueños heroicos simples que el mundo del TBO inspira).

Forman parte del mismo movimiento que, quizás sin pretenderlo al iniciar su hégira a finales del pasado siglo, deriva en el arrinconamiento, nunca proclamado y menos admitido, del periodismo libre y de contraste o del cine como arte. Es verdad que los consumidores acompañan al mercado y los fondos de inversión animan a sus producciones, pero burla burlando se barre la cultura en todas sus formas de arte de manera tan discreta como peligrosa.

Desde contadas instituciones políticas o económicas (también sociales) se habla de cultura o se manifiesta sorpresa por el achatarramiento al que se la somete. El espectáculo lo cubre todo con su mantel dorado, y en las mismas salas de cine que ayer vimos El Padrino, hoy triunfa Spider-Man. Como si una producción y otra fueran lo mismo; como si Jacques Brel transmitiera parecida verdad que C. Tangana.

La literatura compleja y de altura languidece, en tanto que algunos de sus autores con acceso a los media emiten gritos (también gemidos) de socorro estirando el cuello más largo del Guernica. Los artistas plásticos se esconden en los almacenes con sus cuadros empaquetados y la música de conservatorio es silente partitura que acumula polvo. Nadie ha afirmado que el arte de Scorsese, Coppola o Kubrick sea degenerado llamando quizás a una antorcha, pero la belleza y emoción que tantos artistas nos entregaron desde la mitad del pasado siglo hasta aquí cae en el desván de la indiferencia cuando no de la incomprensión. Confiemos en que no haya humedades o algo peor: fuego.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.