Dos espectros se cruzan en Madrid

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Hoy abre la cortina una semana muy especial; algunos podrán pensar que serán días para el maligno y otros, quizás, jornadas para la esperanza. El Supremo hará público su fallo sobre los líderes del procés juzgados, y puede que, días después, la momia de Franco mude desde su actual reposo de honor en Cuelgamuros a otra tumba más modesta en El Pardo. Dos de los fantasmas más persistentes y dañinos de España en el último siglo, dictadura y separatismo, se cruzarán en la calles de Madrid en su otoño más luminoso sin rozarse siquiera, a pesar de tanto odio acumulado. La historia es irónica en ocasiones: ahora, ha querido que la democracia española en sus momentos más desangelados de un golpe de llave a dos de los episodios que más la envenenan y tanto dolor aún procuran.

Los forofos de unos y otro llevan semanas caldeando el ambiente para sacar tajada de tanto hueso en pena. Los separatistas proclaman que sólo les satisfará la absolución de sus héroes y los nostálgicos del caudillo apelan a todas las instancias jurídicas y religiosas posibles (gracias a dios al ejército ya no) para que su excrecencia continúe reposando en suelo de gloria. Ellos, quién lo diría, defendiendo los despojos del abuelo con las leyes de la democracia, cuando el extinto siempre se valió para todo de su firma sentenciadora.

Los medios de comunicación se hacen eco del ruido que ambos acontecimientos emiten, aunque su trueno es más artificio que de gruesa carga eléctrica. El Tribunal Supremo desliza que no culpará de rebelión consumada, sino por desafueros menos penados. El río del procés, entonces, manifestará decepción pero su grito se ahogará pronto en el aire tibio del otoño. A partir de entonces, comenzará un nuevo acto en la tragicomedia carlistona del procés que precisará de políticos más sabios y valientes para interpretarlo.

El Gobierno ha decidido que el traslado de los restos del dictador se haga a la luz del día. Nada que ver con el desmontaje de la estatua ecuestre del gallego en la plaza de San Juan De la Cruz, frente a los Nuevos Ministerios. Entonces, la ministra Magdalena Álvarez ordenó a los eficientes directivos y operarios de Tragsa levantar y trasladar la mole sin aviso previo y en plena noche para evitar vivas, mueras y otras banderoladas. Pedro Sánchez quiere que se proceda a un traslado normal: levantamiento de restos con asistencia de familiares, si así lo desean, y traslado en helicóptero o coche fúnebre repleto de coronas hasta Mingorrubio.

Así que tendremos días de centenares de policías en alerta, en tanto la mayoría observa el espectáculo con cierto desdén y la minoría se lamenta. Claro que no habrá llanto más húmedo y voz más quebrada que la del prior de Los Caídos. De nuevo, la historia acude para dar la razón a Benito de Nursia, el fundador de la orden benedictina y autor de su conocidísima Regla. Cuando se refiere al prior del convento dice lo que sigue: “Con frecuencia al designar al prior se originan graves escándalos en los monasterios, pues hay algunos que hinchados por un maligno espíritu de soberbia y creyéndose segundos abades, se vuelven tiranos, fomentan escándalos y crean divisiones en la comunidad”. La clavó.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.