Venezuela arde

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

El recrudecimiento de la crisis total venezolana apea de las portadas de los medios españoles la danza única de nuestro eterno proceso electoral y sus consecuencias, miedos y mil desatinos. Claro que este foco inquieto que prendemos para observar el bello país caribeño, tan amigo, no es fingido ni nuevo. En realidad, los españoles venimos siguiendo la novedad revolucionaria venezolana – siempre con aprensión – desde el primer conato golpista de Chávez en los albores de los noventa. Porque el desafío del militar, más allá de su retórica amenazadora y ese punto de clown guasón que siempre tuvo, nos pareció desde su comienzo una amenaza para la estabilidad de su propio país y, más allá de él, una alerta para todo el subcontinente americano. Chávez, con un mar de petróleo y su narcisista desvarío, pretendió ser una especie de Jomeini bolivariano repartidor global de oro negro para atraer aliados con los que amenazar a USA y tocar las narices a la Europa capitalista. 

Pero su fijación con España fue especial. Se enfrentó, y abrazó también, a casi todos nuestros políticos y muchos empresarios, y hasta intentó mandarnos un caballo de Troya repleto de aguerridos podemitas para defender sus políticas en España y cabrear a nuestros gobiernos. Cuando murió, víctima de un cáncer, en realidad acababa la ampulosa y muy penosa historia de un dictador sudamericano más. Pero su heredero, el sucedáneo Maduro, se creyó tan importante como el mentor y continúa el baile macabro de la dictadura hasta llevar al país al colapso económico y social y al enfrentamiento que puede concluir siendo armado.

 

Modificar el titular

 

España sigue en primera fila – ahora con gobierno socialista – la peripecia estremecedora de un país hambriento y sometido a la crueldad impune de los lacayos de un régimen podrido. Leopoldo López se ha refugiado en la residencia de nuestro embajador en Caracas. Madrid advierte que bajo ningún concepto ésta sea allanada por policías o militares, pues es territorio soberano español. Como España, varios países protegen también a opositores perseguidos. Fuera, un Juan Guaidó más expeditivo que prudente espolea a la mitad del país para echar al dictador. Europa desea que todo se resuelva con unas elecciones libres y USA atiza el incendio del régimen y calla. Hay días en los que pareciéramos estar, por primera vez en años, en la antesala de un relajamiento de la situación; y otros en los que aparecen los militares como amenaza.

Sí, este fresco de violencia y selvático ha desplazado por unos días el vodevil de Pablo Casado, ayer trumpista y hoy centrado, y las irrefrenables ansias de Podemos por pisar moqueta de gobierno con Pedro Sánchez. Unos y otros creen que modificando el titular cambia automáticamente el fondo de su discurso. Continúan creyendo en la eficacia del engaño.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.