Al fin un debate de todos

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

La campaña ha comenzado con una gran novedad: la aceptación por parte de Pedro Sánchez y el PSOE de un debate a cinco en Atresmedia. Está claro que la disrupción en política continúa manteniendo grandes adeptos. Casi nadie habría apostado por que el PSOE aceptara un debate de los cinco partidos principales que compiten por la presidencia del Gobierno. Porque nunca antes había sucedido algo parecido; porque Sánchez se encierra en la cueva catódica con “la hidra de tres cabezas de la derecha”; porque escandaliza y pone en su contra a RTVE, que proponía un debate más canónico de cuatro intervinientes, dejando fuera a Vox, puesto que, según la Junta Electoral Central, no puede participar en un debate en un medio público dado que no tiene representación parlamentaria; porque ha irritado a Podemos “que no quería a los fascistas” en tan sonado duelo verbal.

Pero ha ocurrido. Sánchez descoloca de nuevo al realizar una pirueta que a todos molesta pero que nadie podrá rechazar porque es impecablemente democrática. Por primera vez desde la Transición, donde la sensatez de la mayoría y la urgencia política a todos unía, va a producirse un debate electoral que da cabida a todos los candidatos a la presidencia del Gobierno. Hasta ahora, casi siempre fueron debates a dos, PP y PSOE, y en numerosas ocasiones ni eso. Aznar desdeñó el debate cuando se creía ganador, y hasta Felipe González rechazó debatir con él al exigirle el líder de la derecha que los acompañara Julio Anguita en el debate.  Y Rajoy llegó a enviar a uno de estos debates estelares a su segunda, Soraya Sáenz de Santamaría. Sí, los debates en elecciones generales fueron casi siempre de dos o no los hubo, curiosamente al contrario que en la mayoría de Comunidades Autónomas y grandes alcaldías, donde se mantienen con normalidad.

 

El escrutinio de la verdad

 

La decisión de Pedro Sánchez – en principio el candidato que más castigado puede salir, pues se le tirarán  todos al cuello con todos los lenguajes posibles a su disposición – es también valiente: inaugura un precedente y responde positivamente a todas las quejas que durante décadas se vienen haciendo sobre “la insuficiencia democrática” que significa acudir a las urnas sin haber realizado al menos un gran debate público entre candidatos; debate donde se puedan valorar la fuerza, o inanidad, de ideas y propuestas políticas, y sopesar  la capacidad de los candidatos para defenderlas; debates necesarios para que el votante depure tanta exageración (y mentiras) como se lanzan en la propaganda electoral de campaña; debates que no dejan de comprometer al candidato ante millones de electores; debates, en fin, para ser sometidos por los medios de comunicación y la opinión pública al escrutinio de la verdad que rechaza la grosería de la impostura y la incapacidad de no pocos candidatos.

Porque en lo que llevamos de precampaña – casi dos meses – solo se viene hablando de impedir la ruptura de España (Pablo Casado), la necesidad urgente de echar del Gobierno a Pedro Sánchez (Rivera), acabar con las cloacas del Estado (Podemos) o “España, España” (Vox). Se supone que tendrán algunas ideas más, ¿no? Algunas de ellas se suelen oír en los mejores debates.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.