También la Tierra está enferma

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

El Informe que dio a conocer el pasado jueves día 13 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, desde Nairobi, es demoledor: también la Tierra sufre por causa de la locura consumista y depredadora que invade al mundo desde que se impuso el maquinismo en el siglo XIX, hizo a los ricos multimillonarios y a los pobres les procuró un jornal.

Algunas de sus conclusiones semejan sentencias de un mal dios. Anotadas una tras otra, y solo las más relevantes, amilanan al hombre más optimista del mundo. Lean este párrafo recogido del diario El País y comprueben las amenazas: “…el cambio climático, la dramática pérdida de biodiversidad, la reducción drástica de agua dulce disponible, la mortífera contaminación del aire, los mares y océanos inundados de plástico y la sobrepesca…”

No remiten las proclamas apocalípticas de los últimos tiempos. Desde que Bin Laden consiguió hacer estallar dos aviones contra las Torres Gemelas, derrumbándolas, el mundo entra en un estrés de miedo y consumo que no para de crecer. Lo nuevo, tras la irrupción de Trump, es que cada día parece más difícil (casi imposible) que la erupción de nuestro mundo en un volcán de inquietudes pueda remitir, sino todo lo contrario.

Porque, ¿quién puede entender ese manicomio en que se ha transformado la Cámara de los Comunes británica con el Brexit? La institución democrática modelo del mundo multiplicando votaciones que no hacen más que aproximar cada día unos metros más a su país y a sus ciudadanos al abismo, al tiempo que abofetean a Europa.

Quienes apenas tienen en consideración los intereses que representan y las necesidades de sus ciudadanos, ¿cómo van a preocuparse de la calidad del aire y el agua, la salud de los océanos, la desaparición fulminante de especies animales y vegetales, el crecimiento del desierto, etc., etc…?

 

Electoralismo

 

En España, esa misma cortina que todo lo cubre se llama Cataluña (o sea, el hastío infinito) y la tiritona de la derecha partida en tres pedazos que solo habla de ella y los “males de España”. Hasta arremeten contra los llamados decretos sociales cuando saben que beneficiarán a quienes más lo necesitan.

¿Se detendrá alguna vez esta hora que parece eterna? Todo dependerá de la velocidad que vaya tomando en los próximos meses ese huracán de codicia y nihilismo que quiere quedarse con la tierra. Porque aún es posible, aunque nada esperanzador se aprecia en las palabras y maneras de nuestros líderes mundiales y locales.

En España ya estamos en campaña electoral, pero poco se oye hablar de las necesidades concretas del ciudadano, o sí: la oposición se desgañita exigiendo a Pedro Sánchez que no gobierne porque ahora gobernar es solo hacer electoralismo, o llevar el país a la catástrofe.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.