Barcelona tomada

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Los resultados de las autonómicas andaluzas traen grandes consecuencias políticas – y muchas más que veremos con el paso del tiempo -, no solo para el partido del gobierno de esta Comunidad Autónoma, sino para toda España. De momento se han evidenciado tres: la previsible salida del gobierno de la Junta de Andalucía de los socialistas después de casi cuatro décadas; la irrupción de la extrema derecha, que entra en el parlamento regional andaluz con fuerza y anuncia su presencia en toda España, y una llamada a la reconsideración con toda urgencia de la cuestión catalana.

Solo unos párrafos para comentar algunos extremos de esta última cuestión:

Pedro Sánchez llegó a La Moncloa con el compromiso de abrir una etapa de diálogo con los catalanes separatistas como alternativa más eficaz y razonable al enfrentamiento puro y duro (155) entre Mariano Rajoy y Puigdemont. Y en ello se empeña con su gobierno desde el pasado mes de junio. Los resultados son magros: menor crispación, sí, pero casi nulos avances. Los ministros y otros altos cargos del gobierno hablan y conciertan con las autoridades catalanas, pero Torra y el vigilante en Waterloo se mantienen instalados en su programa máximo: referéndum de independencia sí o sí.

Esta política de distensión (desinflamación) la acaba de definir el ministro Borrell como “política ibuprofeno”, que alivia pero que resuelve bien poco. La frase – más allá del dardo que lanza a Moncloa – sin embargo, sí parece definir gráficamente lo que viene sucediendo hasta el momento y que tan malas consecuencias electorales ha traído para los socialistas: paso de tortuga en el encauzamiento del conflicto y rapidísima hoguera de votos en la izquierda.

 

El junco y el roble

 

Así que la decisión, también velocísima, de ese otro hombre twitter que es Pedro Sánchez, es acelerar el proceso de diálogo de tal manera que la Generalitat afloje, o no, pero que se decida pronto. De ahí viene citar a Torra para que se siente con él antes de fin de año, y también la celebración de un Consejo de Ministros en Barcelona el próximo día 21 de diciembre entre aparatosas medidas de seguridad (miles de agentes desplegados) y enorme fanfarria en redes y medios de comunicación.

Pedro Sánchez quiere proyectar en la misma instantánea la imagen del junco y el roble. Mano tendida al diálogo y demostración de fuerza del Estado que lleva el Consejo de Ministros hasta Barcelona para hacer patente a toda España y Europa la inequívoca españolidad de una ciudad tan metida en la tripa histórica de nuestro país como Sevilla, Bilbao o Valladolid.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Cerrar

Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.