No te hagas selfies en La Casa del Pozo, por favor

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Los rincones secretos ya no existen, o dejan de serlo en el instante mismo en que los encontramos pues los desvelamos al mundo a través de Internet. Pero en ocasiones deberíamos atemperar esa ansia desesperada tan contemporánea de exhibirnos nada más pisar ese lugar que se tiene por notorio, reconocido o bello. Disfrutar de lo exquisito sin que nadie más que nosotros lo conozca fue siempre ese placer íntimo que traemos de la niñez cuando todo lo que encontrábamos era una aventura nueva y única. Hoy no: lo convertimos en fotografía, vídeo o exclamación en la red. El plato que nos ponen lo ven nuestros amigos a 6.000 km de distancia antes de que lo hayamos catado. Nos llamó la atención su presentación, el color o el olor. Con ello era suficiente.

Deberíamos de huir de tanto aspaviento narcisista al menos en algunas ocasiones porque, a pesar de que no es moda decirlo, casi todo se disfruta más manteniendo un cierto recogimiento íntimo. Por ejemplo, disfrutando en silencio la ensaladilla única del restaurante La Casa del Pozo (calle Real, 69, Villanueva de la Vera) o entregado en reconocer los matices ácidos de la manzana que adereza su especial plato de pollo. Hablo de un restaurante distinto, un lugar inusual con unos protagonistas insólitos.

La Casa del Pozo es una joyita en el centro mismo de la sorprendente arquitectura popular de Villanueva de la Vera. Son escasas las personas que han comido allí que no lo hayan alabado. Son platos de siempre reinterpretados por el talento y la determinación de José Antonio y Víctor, un alma en dos valvas. Es también la aceptación creciente de un enorme esfuerzo de superación, casi una epopeya. Porque Víctor y José Antonio, dos concejales y alcaldes de Jarandilla y Villanueva de la Vera durante lustros, agotados ya de la exigencia pública, olvidados casi sus antiguos oficios y sin más ayuda para su reinserción laboral que su voluntad y esfuerzo, decidieron hacer los cursos completos de Le Cordon Bleu. Tres años continuados de viajes a Madrid (salida tarde del viernes, regreso tarde del domingo; una semana en mi coche, la otra en el tuyo) hasta conseguir las acreditaciones que les facilitaran el sueño de abrir un restaurante inspirador y diferente “trayendo los productos de nuestra tierra” a macerar en sus nuevos conocimientos e imaginación y la imprescindible ayuda de las nuevas técnicas gastronómicas.

 

Creencia sin sentido

 

El resultado, después de un esfuerzo titánico, que continúa, son hallazgos culinarios tan sorprendentes como aplaudidos. Han traído hasta su restaurante, hincado en una casa verata de habitaciones mínimas, maderas oscurecidas y mobiliarios de tierras pobres, una cocina con recuerdos japoneses y dulzuras francesas; una carta en movimiento constante de platos que no huye de lo tradicional (ahora, la caza, las setas – boletus y amanitas – el arroz) pero informando siempre de los gustos contemporáneos.

Tanto esfuerzo y talento merecen algo más que un aburrido selfie con su ensalada rin ran y la sonrisa forzada del casual pasajero. Esta pareja de alcaldes elabora una cocina más que meritoria y modernísima sin moverse un metro de sus raíces. Muchos lugareños niegan que sea comida verata. Si llegaran a probarla, dudarían de tanta creencia sin sentido. También los puristas niegan que la joven Rosalía cante flamenco. Y no hay alma más flamenca que la suya. Ocurre que su talento artístico ha descubierto otros maestros y otras músicas que también le llenan el alma. Mezcladas en su barriga creativa con las voces de la Niña de los Peines y la Paquera de Jerez, “crujen en gemíos con nuevos timbres”.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.