Cantabria y el riego natural

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, mantiene abiertos durante todo el tiempo diferentes frentes dialécticos que abarcan las materias más dispares: desde sus relaciones chistosas y socarronas con nuestra Casa Real y sus reyes,  hasta la exaltación de las proezas sexuales del oso pardo macho libre en las sierras límites con Asturias, que está repoblando aquellos montes de tal forma “que ya no sabemos ni cuántos osos tenemos, aunque estamos seguros de que son muchos, una barbaridad”.

Todo lo que despierta su interés, y pasa por su cabeza un tiempo, acaba por adquirir notoriedad al ser adobado por su verbo y horneado por el leve histrionismo de un divulgador fenomenal. Aunque al final toda su parla acaba desembocando en Cantabria, su único interés. Tiene razón en la mayoría de las causas que defiende, y en otras no tanto; pero siempre despierta el interés de quien está cerca de él, lo ve o escucha. Es comprensible que al ser político atípico, original y bien dotado para el espectáculo tenga detractores, pero el eco de éstos no traspasa los límites de Reinosa. Desde que preside aquella comunidad -“tan pequeña y con tantos habitantes como vacas”- todo lo que nos llega de ella lo trae su verbo inteligente y tan inagotable como la chistera del mago. Ni siquiera el recién caído Ministro de Fomento -que quizás aterrizó en Madrid desde la alcaldía de Santander para hacer contrapeso político al señor de las anchoas- ha llegado a soplarle un día el cogote.

La verdad es que Revilla tiene tomada la medida a su tierra como Arguiñano a la cocina. La diferencia en favor del veterano economista de Estado (un respeto para este selecto grupo de setentones casi todos jubilados) es que éste cuenta historias con sabor, mientras que el de Zarauz hace chistes cuando cocina. El primero llega a encandilar; con el grande de la cocina vasca te ríes. Habla con pasión exagerada de la abundancia natural y humana de su tierra hasta dibujar con sus palabras un póster promocional costumbrista con sello propio: el de su talento expositivo e ingenio.

Mantiene numerosas sentencias con seguridad rocosa. Llama la atención, por ejemplo, cuando, rotundo, afirma que en Cantabria es la tierra donde mejor se come de España. Luego, adelanta el mentón y exagera el rictus destinado a los grandes momentos y aclara: “Me refiero que es donde se come mejor, en general, en casas, bares, restaurantes… porque tenemos alimentos naturales imbatibles”. “Hasta nuestros tomates -continúa- son admirados por los chefs Michelin de toda España”. ¡Menudo esfuerzo promocional dedica a sus “tesoros naturales”! Las anchoas y los sobaos son tan conocidos como la paella o la sangría sobre todo gracias a él.

 

Lluvias permanentes

 

Claro que más allá de la oposición del PP y “ese colon rebelde que le crió pólipos”, quien de verdad desvela a este político-orquesta es la Agencia Estatal de Meteorología. “Se equivocan con frecuencia y confunden al viajero; lo ahuyentan con los pronósticos de lluvias permanentes en Cantabria”. Es de suponer que para enmendar tal desastre habrá movido Roma con Santiago. Pero poco ha logrado. Las cabriolas del tiempo no han sido estudiadas lo suficiente como para conocer el secreto de sus caprichos, a pesar de su insistencia. Será por ello que cuando llueve de verdad no le queda más remedio que admitir que el riego natural es necesario para mantener las siete siegas de pastos al año, “imprescindibles para alimentar el medio millón de vacas que tanto aportan a nuestro PIB”.

Comer un buen rodaballo en casa del amigo Julián, en Comillas; picotear en la casa rural de Santoña unas rabas o dejarte invitar en El Serbal, son todas experiencias únicas. Revilla tiene razón: se come bien en todos lados. En El Serbal, por ejemplo, disfrutamos de un pez San Martín excepcional; pero la ensalada de bacalao, setas y pimientos con su pil pil fue para recordar. Pescados del día traídos de una lonja próxima y carnes vecinas.

De vuelta para Madrid, un cartel electrónico carretero avisa de que pases la ITV; Tráfico está informado de quién está en regla y a quién se le pasó la inspección; el radar fotografía y la multa llega. “Vamos a pasarnos por la ITV de Raos antes de continuar para Madrid no vaya a ser que…” ¿Nos ofrecerán un café mientras proceden al chequeo?

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Cerrar

Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.