Huérfanos en la cuneta

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Cuando la bóveda del mundo parece que se resquebraja de nuevo: Trump contra todos en defensa de su voto, sus granjeros y obreros empobrecidos; Rusia que se encapirota, Europa que no sabe cómo salir del atolladero de la globalización que le atenaza, Argentina que explosiona una vez más y, en fin, cuando hasta vamos dejando de protestar por el incremento constante del gasto militar, quedamos abatidos y pensamos que el mundo es solo esa amenaza enorme. Pero nada es más incierto, nuestro mundo es el que observamos a diario, el de las innumerables pequeñas cosas que suceden a nuestro alrededor y nos afectan en concreto.

Uno de esos pequeños-grandes dramas ocultos a nuestro lado es el padecimiento de los huérfanos de las víctimas de la violencia machista, los familiares que se hacen cargo de ellos y los amigos que los quieren y protegen.

El pasado lunes día 7 se celebró en el Senado la II Jornada Huérfanos Víctimas de la Violencia de Género, impulsado por el Fondo de Becas Soledad Cazorla,  y de nuevo el testimonio de un joven alanceado por “un criminal que fue mi padre” sacó a la audiencia del confort del oyente aplicado hasta tal punto que el periodista que cubría el acto tiró el micrófono, derramó un manantial de lágrimas y aplaudió hasta que sobrevino de nuevo el silencio: “Es increíble, qué dolor, qué historia…”, decía en voz alta.

Josua Alonso leyó con buena entonación y emoción cierta unas cuartillas que alumbraban el dolor, la confusión y el abandono por el que tuvo que pasar (aún camina por una vereda perdida en la selva) tras el asesinato de su madre. Dejó a un lado por un momento su drama, el duelo y el luto para centrarse solo en los hechos: “Me siento abandonado”, “desde el asesinato de mi madre mi vida es un laberinto: declaraciones de herederos, impuesto de sucesiones, testamentos, cancelación de deudas, tutelas…”.

Este joven de 26 años ha sido (es) un personaje mayor de Kafka, un transeúnte anónimo perdido en la burocracia y atravesado por la confusión que camina sin destino “porque no hay protocolo de actuación para los huérfanos de la violencia de género”, como remata Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres, de forma un tanto administrativa.

El Fondo de Becas Soledad Cazorla, que impulsan sus familiares y gestiona la Fundación Mujeres, está sacando a la luz uno de esos dolores máximos que nuestra sociedad aún mantiene enterrado en la cuneta del olvido. Centenares de huérfanos menores de edad desprotegidos al cuidado de familiares a los que sorprendió la vida con el bombazo de uno de los asesinatos más espantosos, el que perpetra el macho más cobarde sobre la mujer. Los políticos asisten a esta y otras jornadas y se hacen cruces, como todos, ante testimonios tan desnudos y genuinos, pero ahí se quedan, dándole vueltas al Pacto de Estado Contra la Violencia de Género que no llega: otro drama en stand by, como casi todo en la España presente.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.