Constitución: hacia dónde tiramos

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

El día que se celebra el 39 aniversario de la Constitución, en el Congreso de los Diputados no se habla de otra cosa que de su reforma: qué hemos de hacer para que nos sirva otros cuarenta años más. Pero hasta aquí llega el acuerdo entre las diferentes fuerzas políticas; no existe coincidencia sustancial alguna en todo lo demás, no hallamos un objetivo común de peso, ni dos ni tres parciales, sino múltiples intereses partidistas. Vamos, que España, después de décadas orientada, no tiene un objetivo definido.

Tras las elecciones generales de 1977 -y después de no pocos forcejeos, dudas y amenazas de los inmovilistas de entonces, que son los padres de los de ahora- se constituyó la Ponencia Constitucional. Ésta encontró con gran rapidez el objetivo: reconciliar a los españoles desgarrados por la guerra civil y amordazados, luego, por una larga dictadura. Así,  ultimó un texto que abría España a la democracia y a la integración en Europa.

Pero ahora nadie logra ponerse de acuerdo en el objetivo de España. De nuevo los políticos que nos representan tienen visiones bien divergentes de lo que tiene que ser el país y las vías a trazar para alcanzarlo. Y resulta bien extraño porque la crisis económica gigantesca que intentamos superar, la desafección del nacionalismo separatista catalán que pone al Estado en estado de alarma y el populismo internacional que tanto asusta a Occidente, deberían ser motivos suficientes para llevar a la mayoría a una reflexión conjunta.

Pero no. La derecha se encasquilla en el inmovilismo: “No se puede tocar ningún artículo que afecte a la soberanía nacional (…) El consenso debe ser tan generalizado como en el 78”. La “nueva izquierda”, que se agrupa entorno a Unidos Podemos, nos traslada que no quiere otra reforma que la que concluya en un referéndum para que Cataluña decida si se queda o rompe con  España. Los socialistas -como siempre en el medio- son más optimistas, esperan incluso que “Rajoy se mueva” y están seguros de que los resultados de las elecciones catalanas harán que “Podemos corrija su posición”. Ciudadanos va a la suya: recoger los votos que se desprenden del cascabilo del PP.

 

Desnudos y en ayunas

 

Para intentar culminar con éxito esta larga marcha hacia una nueva reconciliación, el PSOE ha forzado la creación de una Comisión para el debate territorial en el Congreso de los Diputados, que preside José Enrique Serrano, un veterano socialista que nada de lo que llamamos Estado desconoce. Está dispuesto a dar voz y escuchar a centenares de españoles de mil ramas del saber y la experiencia para ver si, entre tanta palabra, logra encontrar una frase que de tanto repetirse se pueda tener como un objetivo común.

Porque los españoles estamos tan desnudos y en ayunas que nadie sabe qué camino emprender cuando todo el mundo a nuestro alrededor “corre a toda leche”, arrastrado por los intereses del capital y el deslumbre de las tecnológicas, dejando una sucia estela de desigualdad y miedo para provecho de los otros malvados.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Un comentario en “Constitución: hacia dónde tiramos”

  1. Pepe, hoy me has asustado, cuando vi el titulo de Constitución y las patas delanteras de un caballo, francamente mire hacía atrás.
    En tu conclusión con la que como casi siempre coincido, estamos en la discusión del cuento, si son perros o podencos, al final nos atrapan. Esto nos obliga a pensar en otra generación esta no funciona.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.